La inflación en marzo alcanzó un umbral significativo, superando el 3% promedio por primera vez en un año, impulsada principalmente por el aumento en los precios de servicios, combustibles y educación. Sin embargo, las primeras estimaciones para abril sugieren que podría haber un cambio en esta tendencia, ya que el índice de precios al consumidor (IPC) podría volver a caer por debajo de este nivel. Este posible alivio se debe a una reducción en la presión sobre los precios de los alimentos y a una relativa estabilidad en el tipo de cambio, lo que marcaría un punto de inflexión tras diez meses de incrementos continuos.

El análisis de la consultora LCG indica que la inflación de los alimentos ha mostrado signos de desaceleración. Al inicio de abril, los precios de los alimentos subieron un 1,5%, aunque en la segunda semana de este mes registraron una caída del 0,4% y en la tercera semana, un aumento moderado del 0,5%. De este modo, el promedio de las cuatro semanas previas reveló una reducción en la inflación de alimentos, pasando del 1,6% al 1,2%.

La Fundación Capital estima que la inflación mensual podría ubicarse en un 2,7%, con un IPC núcleo cercano al 2,6%. Este pronóstico se basa en la ausencia de ajustes significativos en los precios de la carne, aunque los aumentos en los combustibles y otros servicios regulados, como el transporte público, contribuirán a mantener un piso de 0,8 puntos en la inflación de abril. Este contexto sugiere que, a pesar de la moderación, el impacto de los incrementos previos seguirá presente en la economía.

Por su parte, Analytica ha reportado un incremento del 0,2% en los precios de los alimentos durante las últimas dos semanas, tras un inicio de abril sin cambios significativos. En cuanto a la variación regional, se observó que las provincias del NOA y Cuyo mostraron aumentos del 0,1%, mientras que la Patagonia tuvo el mayor incremento con un 0,3%. Estos datos reflejan la heterogeneidad en la evolución de los precios en distintas regiones del país.

Desde la consultora 1816, se ha indicado que, a pesar de que los factores que influyen en la inflación, como los precios de la carne y combustibles, son transitorios, el IPC subyacente, que excluye estos elementos volátiles, se mantiene en un rango del 2% al 2,5%. Esta cifra se torna difícil de romper, incluso con un tipo de cambio nominal que se presenta estable, similar a los niveles de principios de agosto de 2022. Este contexto genera preocupación y destaca la necesidad de políticas más efectivas para controlar la inflación.

La economista Rocío Bisang ha señalado que el efecto arrastre de los aumentos de marzo será particularmente notable en los combustibles durante abril, donde el impacto promedio fue del 7,1%, con un incremento total cercano al 20%. Además, los precios regulados subieron un 5,1% en promedio en marzo, representando un aumento del 12,2% en el primer trimestre, lo que contribuyó a un tercio de la inflación general del mes, según datos del INDEC. En contraposición, los precios estacionales solo aumentaron un 1%, a pesar del fuerte incremento en el rubro educación, que alcanzó un 12,1%.