Washington, 12 de junio (Redacción Medios Digitales) - El comienzo de la selección de fútbol de Estados Unidos en la Copa Mundial de la FIFA, celebrado en Los Ángeles, generó una gran expectativa entre los aficionados. Sin embargo, el evento fue ensombrecido por el pesaje de un combate de la UFC que coincidió con el cumpleaños del expresidente Donald Trump, atrayendo a una multitud considerable a la capital estadounidense.

A pesar de la tormenta eléctrica que afectó la tarde en Washington, numerosos hinchas se reunieron en la explanada nacional para participar del 'fan fest' y seguir el partido inaugural contra Paraguay. La emoción por el encuentro fue palpable, aunque el acceso al evento se convirtió en un desafío logístico. A medida que se acercaba la hora del partido, la entrada y el control de seguridad se tornaron caóticos, con muchas personas, incluidos hispanos y paraguayos, enfrentando demoras significativas para ingresar a la zona donde se había habilitado una pantalla gigante.

La atmósfera festiva en la explanada se vio opacada por la gran convocatoria del pesaje del combate de UFC entre Ilia Tupuria y Justin Gaethje, que tuvo lugar frente al emblemático memorial de Lincoln. Este evento atrajo a más de 500 aficionados que se congregaron para presenciar el careo y escuchar a los luchadores. La coincidencia de ambos eventos no solo dividió la atención de los espectadores, sino que también generó un debate sobre la relevancia de cada uno en el contexto deportivo estadounidense.

Mientras tanto, varios bares deportivos en la ciudad se llenaron para ver el partido, donde Estados Unidos sorprendió a los presentes al derrotar con facilidad a Paraguay. En uno de los locales más populares, un punto de encuentro habitual para los seguidores del Real Madrid en Washington, la mayoría de los asistentes eran de origen hispano, acompañados por estadounidenses que lucían camisetas de equipos de béisbol y baloncesto locales. Esto reflejó la diversidad de la afición que acompaña al fútbol en el país, donde la identidad cultural se entrelaza con el deporte.

Las redes sociales no tardaron en criticar al estadio de Los Ángeles, situado en el barrio de Inglewood, por no lograr un lleno absoluto durante el debut de este mundial, en el que EE.UU. comparte la sede con México y Canadá. La falta de aficionados en un evento de tal magnitud planteó interrogantes sobre la promoción y el interés en el fútbol en un país donde otros deportes dominan la atención mediática y la asistencia en los estadios.

La transmisión del partido, además, mostró en varias ocasiones a personalidades destacadas que asistieron al encuentro, como el magnate Bill Gates y la cantante Katy Perry, quien llegó acompañada de su pareja, el ex primer ministro canadiense Justin Trudeau. En los últimos minutos del partido, las cámaras enfocaron al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, junto al senador Marco Rubio, quien actuó como representante de la administración Trump en el evento, dado que el expresidente decidió no asistir a un estado que ha sido objeto de sus críticas.

Con esta victoria, Estados Unidos no solo celebra su debut en el Mundial, sino que también se prepara para los próximos desafíos en el torneo. La mezcla de eventos deportivos y celebraciones políticas en la capital refleja una vez más la complejidad y la diversidad de la cultura estadounidense, donde el fútbol sigue buscando consolidarse como un deporte de élite entre la población.