En Southaven, Mississippi, la reciente inauguración de una planta de energía temporal por parte de Elon Musk ha generado un fuerte descontento entre los residentes, quienes se ven afectados por el constante ruido producido por veintisiete turbinas de gas. A pesar de los planes de xAI, la empresa del magnate, que prometen una inversión superior a los 20.000 millones de dólares y la creación de nuevos empleos, la comunidad enfrenta serios problemas de insomnio y preocupación por el impacto ambiental, como reveló un informe de NBC News.

La creciente demanda de centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos ha impulsado inversiones significativas, y el gobernador Tate Reeves ha calificado este proyecto como “la mayor inversión privada en la historia del estado”. En el transcurso de un año, xAI ha instalado de forma provisional las turbinas para asegurar el suministro eléctrico de sus futuros centros de datos, y ahora ha solicitado permisos para establecer cuarenta y una turbinas permanentes en un terreno de 114 acres.

Los efectos de esta transformación han sido palpables para los habitantes de Southaven. Eddie Gossett, un residente de 76 años, expresó su desesperación ante la situación: “El ruido de las turbinas es incesante. No podría regalar mi casa con todo este ruido”. Por su parte, Charlene Wilson, durante una audiencia pública sobre el futuro de las turbinas, advirtió sobre el posible impacto en el empleo local, planteando que “mucha gente se va a quedar sin trabajo”. La rapidez y magnitud con la que se implementan estos proyectos en áreas semi rurales ha superado la capacidad de reacción de la comunidad, generando un clima de incertidumbre y temor.

La ubicación de la planta es estratégica, situada cerca de Memphis, donde FedEx, uno de los principales empleadores de la región, se estableció en la década de 1970. El alcalde de Southaven, Darren Musselwhite, defendió el proyecto, argumentando que rechazarlo sería un error similar al de no aprovechar la llegada de FedEx en su momento. Aunque reconoció el problema del ruido como una “preocupación legítima”, enfatizó que xAI ha invertido 7 millones de dólares en la instalación de una pared acústica, aunque los resultados han sido cuestionados por los vecinos, quienes continúan preocupados por su calidad de vida.