La figura de la papisa Juana es uno de los relatos más intrigantes de la historia medieval, un mito que ha perdurado a lo largo de los siglos a pesar de la falta de pruebas concretas que respalden su existencia. Esta narración ha sido objeto de análisis y escepticismo por parte de historiadores, quienes cuestionan su veracidad y la naturaleza de su difusión.
Según la leyenda, Juana habría nacido en Maguncia, Alemania, y, dotada de una inteligencia excepcional, se disfrazó de hombre para acceder a la educación en las grandes ciudades de Atenas y Roma. Adoptando el nombre de Johannes Anglicus, su notable erudición la llevó a ascender en la jerarquía eclesiástica hasta ser elegida Papa tras la muerte de León IV en 855.
El final de su supuesto papado fue trágico y escandaloso. Se dice que durante una procesión en Roma, entró en trabajo de parto, lo que reveló su identidad femenina y provocó su muerte, ya sea por complicaciones durante el parto o por un ataque de la multitud, indignada por el engaño. Actualmente, en el lugar donde se dice que dio a luz, se erige una ermita en el barrio del Celio. La historia de Juana, que cobró fuerza en el siglo XIII, ha sido desafiada por la investigación académica, que muestra la falta de documentación en torno a su existencia y cuestiona la credibilidad de los relatos que la rodean.



