En una reciente entrevista, Ignacio Bagattini, sacerdote de la parroquia Cristo Obrero ubicada en el barrio Padre Carlos Mugica, expresó su profunda preocupación por el inminente cierre de la Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU) y el desfinanciamiento del Fondo de Integración Social y Urbana (FISU). Bagattini mencionó que este retroceso no solo afecta a las instituciones, sino que tiene repercusiones directas en las familias que enfrentan situaciones de vulnerabilidad. "Hoy vengo con mucha tristeza, no solo porque este proyecto de ley está a punto de ser aprobado, sino por el sufrimiento que ello traerá a quienes ya atraviesan tragedias evitables", comentó al referirse a los cambios en el sistema penal juvenil que se discuten en el Congreso.
Durante su diálogo con un equipo de periodistas, el sacerdote enfatizó que la comunidad religiosa no es ajena a los problemas que aquejan a la sociedad. "Vivimos la inseguridad, la falta de oportunidades, pero también la esperanza de poder generar un cambio significativo", aseguró. Bagattini hizo hincapié en la necesidad de una respuesta más activa de las autoridades para combatir el avance del narcotráfico y el consumo de drogas, problemas que se han intensificado en los barrios populares.
El sacerdote también destacó el impacto negativo que tendrá el desmantelamiento de la SISU. "Esta secretaría se encuentra prácticamente vacía y carece del presupuesto necesario para llevar a cabo obras que mejoren la calidad de vida en nuestras comunidades", explicó. Recordó que gracias al FISU, en colaboración con organizaciones como Cáritas y Techo, se realizaron más de 1200 proyectos de urbanización que beneficiaron a miles de personas. "Es fundamental que no abandonemos estas iniciativas, ya que han sido clave para brindar oportunidades a quienes más lo necesitan", concluyó.



