La historia de Jack Sheppard, un joven aprendiz de carpintero que se convirtió en un ícono de la cultura popular londinense, sigue resonando en la actualidad. Su habilidad para escapar de las cárceles y su desafío al sistema judicial del siglo XVIII lo transformaron en una figura emblemática en una sociedad marcada por la desigualdad.

Nacido en 1702 en Spitalfields, un barrio obrero de Londres, Sheppard creció en un entorno difícil tras la muerte de su padre, que dejó a su madre al cuidado de tres hijos. Desde temprana edad, demostró un talento especial para los trabajos manuales y, en particular, para manipular cerraduras, habilidades que perfeccionó durante su formación como carpintero. Buscando aventuras y lujos que su situación no le permitía, comenzó a frecuentar tabernas, donde conoció a Elizabeth Lyon, conocida como Edgeworth Bess. La relación entre ambos fue objeto de diversas narrativas, aunque investigaciones recientes sugieren que Sheppard ya había comenzado a delinquir antes de su encuentro.

El contexto social de Londres durante la vida de Sheppard era de creciente desigualdad, donde el desarrollo comercial y colonial dejaba a miles de trabajadores en la precariedad. Las leyes eran severas, y los delitos menores podían acarrear penas de muerte, lo que hacía que muchos jóvenes, como él, se vieran empujados al crimen por la necesidad. A diferencia de otros delincuentes que recurrían a la violencia, Sheppard se destacó por su enfoque astuto y su capacidad para evitar el enfrentamiento. Utilizaba su ingenio para entrar en casas de burgueses y robar objetos de valor, siempre evitando la confrontación directa, lo que le otorgó un estatus de "héroe" en los barrios más humildes de la ciudad.