Las recientes hostilidades entre Estados Unidos e Irán, intensificadas por ataques de Washington y su aliado Israel, han reavivado la preocupación por un posible conflicto regional. Esta situación ha encendido alarmas en los mercados financieros internacionales, que temen un impacto en el precio del petróleo, las divisas y la inflación, según informes de analistas económicos.

El presidente estadounidense Donald Trump ha declarado que las operaciones militares tienen como objetivo neutralizar una amenaza a la seguridad de la región y fomentar un cambio interno en Irán. En respuesta, Teherán lanzó misiles hacia Israel, aumentando el riesgo de una escalada en la zona del Medio Oriente.

El precio del crudo se ha convertido nuevamente en un indicador clave de la tensión geopolítica, dado que Irán es uno de los principales productores de petróleo en la región. Cualquier interrupción en el tráfico marítimo por el estratégico Estrecho de Ormuz, donde circula cerca del 20% del petróleo mundial, podría restringir la oferta y elevar los precios. Actualmente, el Brent se sitúa alrededor de 73 dólares por barril, con un aumento cercano al 20% en lo que va del año. Analistas advierten que, si la situación se prolonga, el crudo podría alcanzar los 80 dólares, lo que tendría un efecto directo en la inflación global.

Este conflicto se suma a un año ya marcado por la volatilidad en los mercados, impulsada por la política comercial de Trump y las fluctuaciones en el sector tecnológico. El índice de volatilidad VIX ha mostrado un aumento significativo, al igual que la inestabilidad en los bonos del Tesoro estadounidense. En este contexto, el dólar podría fortalecerse, dado que Estados Unidos es un exportador neto de energía, mientras que el shekel israelí podría enfrentar presiones más duraderas si el conflicto se extiende a otros actores aliados de Irán. En tiempos de incertidumbre, los activos refugio como el oro y el franco suizo han visto un aumento en su demanda, reflejando la inquietud de los inversores.