La cuadragésima edición de los Premios Goya se centró una vez más en la rica producción audiovisual de Iberoamérica, destacando a los talentos más relevantes del cine en la región. Este año, Argentina se hizo notar con la participación de 'Belén', una película dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, que compite por el galardón a la mejor película iberoamericana. Además, Juan Minujín se encuentra nominado como mejor actor protagonista por su actuación en 'Los domingos'.

Durante la alfombra roja, Fonzi expresó su alegría por representar al cine argentino en un evento de tal magnitud internacional. "Es realmente emocionante estar aquí, es como un cierre dorado para la película", comentó la actriz, refiriéndose a la experiencia de competir en los Goya con 'Belén'. Fonzi, conocida por su trabajo en 'Blondi', destacó lo significativo de este reconocimiento, que se produce tras un arduo camino que casi la lleva a los prestigiosos Oscar.

La actriz también compartió que la travesía de 'Belén' continúa abriendo nuevas puertas. "El próximo fin de semana voy a la ONU para exponer en el Día de la Mujer, lo cual es increíble. La película realmente da mucho que hablar", enfatizó Fonzi, aludiendo al impacto global de la obra y su capacidad para generar diálogos sobre temas relevantes. Para ella, la nominación en los Goya es un hito importante pero no el final de su recorrido.

'Belén' narra la historia real de una joven de Tucumán que, tras sufrir un aborto espontáneo, fue condenada a ocho años de prisión por homicidio, dado que en 2016 la interrupción del embarazo no era legal en Argentina. En su intervención en la alfombra roja, Fonzi no dudó en mencionar la situación de los países iberoamericanos y la necesidad de visibilizar estas problemáticas a través del cine.

Al ser cuestionada sobre el contexto social y político en la región y el peligro de perder derechos, advirtió: "Tengan cuidado, porque lo que está sucediendo en Latinoamérica no es nada bueno para nadie". Su declaración resonó como un llamado a la reflexión, en una noche donde el arte y el compromiso social se entrelazaron a la espera del fallo del jurado.

Previo a la ceremonia, los looks de los representantes argentinos en la alfombra roja llamaron la atención. Fonzi eligió un atuendo elegante y sobrio, recibiendo elogios de la prensa y asistentes. Con un estilo provocativo, desafió las normas de la alfombra roja con una propuesta conceptual que resaltó su fuerte conexión con la cultura local. Su vestido, confeccionado en tafetán de seda tornasolada en tonos violetas, fucsias y azulados, presentaba una estructura rígida y casi escultórica, complementada con costuras exteriores y bordes deshilachados, en línea con la estética de prendas inacabadas características de su diseñador.