El clima de tensión internacional se intensificó tras los recientes bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel en Irán, que se llevaron a cabo en la mañana del sábado. La incertidumbre gira en torno a la condición del líder iraní, Alí Jamenei, cuya supuesta muerte ha sido objeto de diversas especulaciones luego del ataque a su residencia en Teherán.
El ataque, que tuvo como objetivo a Jamenei y al presidente Masoud Pezeshkian, fue anunciado por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien afirmó en un mensaje televisivo que el complejo del líder iraní había sido devastado y sugirió que podría no estar vivo. En este contexto, el Jerusalem Post reportó que fuentes militares israelíes habían encontrado el cuerpo de Jamenei entre los escombros, aumentando la inquietud en la comunidad internacional.
A pesar de estas versiones, las autoridades iraníes no han confirmado la muerte de su líder. Abas Araqchí, ministro de Exteriores de Irán, declaró que Jamenei estaba vivo, aunque agregó que esa era la información que poseía hasta el momento. Por su parte, Esmail Baghaei, portavoz del ministerio, también se mostró cauteloso respecto a la situación actual. Sin embargo, la agencia Tasnim informó que el líder estaba dirigiendo operaciones en una sala de guerra, lo que sugiere que su paradero sigue siendo incierto. Este ataque coordinado se produce en un contexto de creciente hostilidad, con Estados Unidos y su presidente Donald Trump confirmando una ofensiva militar destinada a desmantelar la capacidad misilística de Irán.



