La Fundación Nacional Batuta de Colombia desarrolla, desde 1991, una propuesta pedagógica que articula la formación musical con el acompañamiento psicosocial y el trabajo comunitario. A lo largo de más de tres décadas, su labor alcanzó a más de 19 mil niños, niñas, adolescentes y jóvenes en distintos territorios del país.
El proyecto comenzó como un sistema nacional de orquestas sinfónicas infantiles y juveniles, pero con el tiempo amplió sus objetivos. El contacto con las consecuencias de la violencia ejercida por grupos armados al margen de la ley llevó a la Fundación a revisar su modelo educativo y a incorporar las necesidades emocionales, familiares y comunitarias de sus estudiantes.
Desde Batuta explican que esa transformación dio lugar a un modelo de educación musical integral, diverso y vinculado con las realidades de cada territorio. En ese marco, la música dejó de ser entendida únicamente como una práctica artística y pasó a funcionar también como una herramienta de transformación social, protección y prevención de violencias.
La propuesta busca, de ese modo, contribuir a la construcción de vínculos y comunidades a través de una formación que combina el aprendizaje musical con el desarrollo integral. La Fundación define ese propósito como la creación de “tejido social a través de la educación integral para la paz”.
La continuidad de esta iniciativa fue destacada tras el concierto realizado el 6 de septiembre, una actividad que puso nuevamente en primer plano el recorrido de Batuta y el impacto educativo y social de su trabajo en Colombia.



