En esta edición, dos lectores plantean reflexiones sobre los cambios en las formas de vincularse y sobre las posiciones asumidas por países vecinos frente a la cuestión Malvinas.
Hugo H. Campanelli propone crear un museo de las palabras extinguidas o en vías de desaparecer. Según plantea, ese espacio permitiría que las nuevas generaciones conozcan expresiones de cortesía como “buen día”, “por favor”, “gracias”, “disculpe” y “¿me permite?”. El lector sostiene que esas fórmulas dejaron de utilizarse con frecuencia, especialmente en situaciones cotidianas como la atención en los comercios o los viajes en transporte público.
En su carta, Campanelli también cuestiona que muchas personas permanezcan aisladas en sus auriculares o concentradas en sus pantallas y que, cuando necesitan descender de un vehículo, esperen que los demás interpreten su intención sin pedir permiso. “Me gustaría saber por qué han sido abandonadas”, afirma en referencia a esas palabras, y se pregunta si dejaron de enseñarse o si comenzaron a considerarse innecesarias. La propuesta, concluye, busca preservar su recuerdo con la esperanza de que algún día vuelvan a ser utilizadas. (hcampy@yahoo.com.ar)
Por su parte, Hernán Caballero expresa su sorpresa ante lo que considera una contradicción en las declaraciones oficiales de Chile y Uruguay sobre Malvinas. Señala que, mientras ambos países manifiestan su apoyo a la posición argentina, las ciudades de Punta Arenas y Montevideo prestan servicios a barcos y aviones que abastecen Puerto Argentino. “Vecinos con doble discurso, una pena”, sostiene el lector. (herniсab@gmail.com)



