En un emotivo discurso durante la 106ª edición de los Premios de Periodismo de ABC, el Rey Felipe VI subrayó el papel crucial que juega el buen periodismo en la construcción de la convivencia y la memoria de una sociedad. Al inicio de su intervención, el monarca expresó su solidaridad con Venezuela, lamentando los recientes terremotos que azotaron al país sudamericano. Esta referencia a la situación de Venezuela no solo puso de manifiesto la preocupación de España por la crisis humanitaria, sino que también sirvió como telón de fondo para reflexionar sobre el compromiso que tienen los medios de comunicación en la difusión de información veraz y relevante.

Felipe VI destacó que el verdadero valor del periodismo se revela con el paso del tiempo, y enfatizó la importancia de que los informadores y reporteros sean capaces de generar un espacio de conversación compartida. Este tipo de diálogo no solo nutre la democracia, sino que contribuye a la construcción de una memoria colectiva que trasciende generaciones. En su opinión, el periodismo tiene la responsabilidad de documentar tanto los hechos cercanos como aquellos lejanos, aportando un contexto que permita a la sociedad entender mejor su presente y su historia.

El Rey elogió la vocación de quienes se dedican al periodismo, resaltando su curiosidad innata y su espíritu crítico. Para Felipe VI, estos profesionales no solo informan sobre la realidad, sino que también tienen el deber de acercarse a ella con una libertad intelectual que respete la verdad. En este sentido, el monarca remarcó que el periodismo es una herramienta fundamental para dejar un testimonio del tiempo en el que vivimos, preservando así las historias y las preguntas que surgen a lo largo del camino.

Durante la ceremonia, se otorgaron varios premios a destacados periodistas que han hecho contribuciones significativas al mundo de la comunicación. El Premio Mariano de Cavia fue concedido a Karina Sainz Borgo, quien fue elogiada por su habilidad para captar las "vidas concretas" y por su prosa, que resuena con los ecos de grandes maestros. La calidad de su trabajo no solo enriquece la conversación pública, sino que también invita a la reflexión sobre la condición humana.

El Premio Luca de Tena fue entregado a Víctor Amela, Ima Sanchís y Lluís Amiguet, quienes transformaron "La Contra" en un espacio de diálogo que abarca diversas disciplinas e ideas. A través de sus conversaciones, estos periodistas han demostrado que detrás de cada respuesta hay una historia de vida, recordándonos la complejidad de la experiencia humana y la importancia de escuchar a los demás.

Finalmente, el Premio Mingote fue otorgado a Gallego y Rey, reconocidos por su capacidad para acompañar la vida pública española a través del humor. Felipe VI subrayó que el humor de estos caricaturistas no es una evasión de la realidad, sino una forma aguda de observarla, lo que pone de relieve el poder del arte en el ámbito de la comunicación. El discurso del Rey no solo celebró el periodismo, sino que también instó a todos a reconocer su valor en la construcción de una sociedad más informada y consciente.