Los primeros indicadores sobre la actividad económica correspondiente al mes de mayo sugieren una modesta mejoría en comparación con abril, aunque se mantienen advertencias sobre la debilidad de la demanda interna. Este fenómeno se inscribe dentro de un comportamiento cíclico de la economía argentina, que ha mostrado un patrón de alternancia entre aumentos y descensos, sin poder establecer una tendencia clara a largo plazo. Sectores como la agricultura, la energía y la construcción han reportado resultados positivos, sin embargo, la situación general sigue marcada por señales de alerta en el consumo interno.
Recientemente, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó datos que revelan una caída del 1,5% en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) durante abril, cifra que superó las expectativas del mercado. Esta caída representa un obstáculo significativo para el crecimiento, ya que la economía no logró mantener el crecimiento observado en marzo. Desde el bimestre agosto-septiembre del año pasado, no se ha logrado encadenar dos meses consecutivos de aumentos, lo que añade una capa de incertidumbre a las proyecciones económicas.
Para mayo, varias consultoras han anticipado un repunte en la actividad económica. Por ejemplo, EcoGo prevé un incremento del 0,8% respecto a abril. Al desglosar los datos por sectores, Luciano Patrucco, analista de la consultora, destacó un aumento del 0,4% en la agricultura, un significativo crecimiento del 8,8% en el sector energético y una recuperación del 2,8% en la construcción. Estos resultados contrastan con el sector de servicios, que mostró un incremento marginal de apenas el 0,3%, influenciado por una leve contracción en el comercio.
Por su parte, la consultora Equilibra estima que la actividad económica tuvo un crecimiento mensual del 0,5%, impulsado principalmente por un avance del 2% en el sector agropecuario. Sin embargo, el EMAE excluyendo el agro mostró un crecimiento más modesto del 0,3%. Este comportamiento se atribuye a la mejora en la cosecha de soja y la producción de carne vacuna, porcina y láctea, que se destacaron al compararlos con los datos de abril. La entidad también subrayó que el campo fue responsable de dos puntos de crecimiento interanual, lo que resalta su importancia en el contexto económico actual.
Analytica, otra de las consultoras que ha analizado la situación, destacó el impacto positivo de la cosecha de soja, que alcanzó el 75% de la superficie a cosechar en mayo, marcando un récord para este mes. Este avance se dio tras los retrasos causados por las lluvias en abril. De acuerdo con el Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, este indicador creció un 1,4% en comparación con abril, lo que también contribuye a la expectativa de un leve repunte en la actividad económica.
En términos agregados, la consultora estimó que la actividad económica en mayo fue un 0,3% superior a la de abril. A pesar de los buenos resultados en el agro, también se observaron ciertos avances en sectores como la siderurgia, la construcción y la industria automotriz, aunque los indicadores en este último son mixtos. Sin embargo, estas ganancias se ven contrarrestadas por la debilidad persistente en el consumo duradero, el comercio y el acceso al crédito para las familias, lo que plantea un desafío significativo para el futuro inmediato.
La situación actual subraya la necesidad de políticas económicas efectivas que fomenten un crecimiento sostenible y equilibrado. La alternancia de meses de crecimiento y contracción sugiere que, aunque ciertas áreas están mostrando signos de mejora, el panorama general sigue siendo volátil. La atención deberá centrarse en fortalecer la demanda interna y crear un entorno que propicie un crecimiento más constante y menos dependiente de factores externos, lo que será fundamental para la estabilidad económica del país a mediano y largo plazo.



