El Vaticano ha confirmado la culpabilidad de un sacerdote de la Diócesis de San Isidro en un caso de abuso de un menor, imponiéndole restricciones permanentes que le impiden ejercer cualquier función eclesiástica. Esta decisión se enmarca dentro de un proceso administrativo penal canónico en el que se rechazó la apelación del presbítero Damián Rodríguez Alcobendas, de 68 años.

La Diócesis de San Isidro comunicó que la resolución proviene del Colegio para el Examen de Recursos en Materia de Delitos Graves de la Santa Sede. Además de la prohibición de ejercer el sacerdocio, el religioso tiene restringido su rol como docente y no podrá acercarse a menores en ningún contexto, lo que incluye la prohibición de asumir cargos en instituciones religiosas o educativas.

La Iglesia Diocesana ha expresado su apoyo a la víctima y a todas las personas afectadas por abusos, asegurando que se comprometen a ofrecer asistencia y a escuchar con atención a quienes han sufrido en este contexto. La decisión del Vaticano representa un avance significativo en la manera de abordar las denuncias de abuso dentro de la institución.