En los últimos tiempos, las expensas han comenzado a mostrar una desaceleración en sus incrementos, lo que representa un respiro tanto para propietarios como inquilinos, quienes durante años se vieron agobiados por alzas constantes. Sin embargo, la llegada del invierno plantea nuevos desafíos para las comunidades que habitan en edificios, dado que el consumo energético tiende a aumentar y las necesidades de mantenimiento, especialmente en sistemas de calefacción, se vuelven más apremiantes. Además, el fenómeno de la morosidad se agudiza en esta época del año, lo que lleva a las administraciones a buscar soluciones que eviten una judicialización de los conflictos.
Un estudio realizado por Octopus Proptech, que abarcó más de 5.100 consorcios y 150.000 hogares en todo el país, reveló que en mayo, el gasto promedio en expensas alcanzó los $269.323 por unidad funcional. Este monto representa un incremento del 1,03% con respecto al mes anterior. En comparación, el aumento acumulado durante los primeros cinco meses de 2026 fue del 3,45%, marcando una notable diferencia frente al 37,97% registrado en 2025, lo que sugiere que la presión inflacionaria ha comenzado a ceder.
Este contexto de desaceleración se relaciona con una moderación en el ritmo inflacionario, lo que brinda esperanzas de estabilidad en las cuentas de los consorcios. Sin embargo, es importante señalar que persisten factores que continúan presionando sobre los costos operativos de los edificios. Un análisis detallado muestra que más del 75% de los gastos se concentra en cuatro áreas clave: salarios y cargas sociales, mantenimiento de espacios comunes, abonos de servicios y servicios públicos, lo que deja poco margen para ajustes significativos sin comprometer el funcionamiento diario.
De acuerdo con los datos, los salarios representan casi el 29% del gasto total de expensas, mientras que el mantenimiento de espacios comunes se sitúa en un 17,5%. Los abonos alcanzan el 16,9% y los servicios públicos se posicionan en un 13,6%. Estos números reflejan erogaciones estructurales que son difíciles de reducir sin afectar la calidad de vida de los residentes. Nicolás Baccigalupo, CEO de Octopus Proptech, comentó que "las expensas reflejan el costo real de mantener y operar un edificio", y destacó que, aunque la desaceleración de la inflación es positiva, existen variables que seguirán ejerciendo presión sobre los costos en el futuro.
Además, Baccigalupo subrayó que las tarifas de servicios continúan en un proceso de recomposición que impacta en los gastos, así como los aumentos en seguros y mantenimiento. A pesar de estos desafíos, el ejecutivo se muestra optimista y considera que la fase de aumentos desmedidos podría estar llegando a su fin, anticipando ajustes más moderados en el futuro cercano. En este sentido, la posibilidad de una mayor estabilidad económica permitiría a las administraciones enfocarse en la eficiencia y una mejor planificación de los gastos.
Desde la Liga del Consorcista de la Propiedad Horizontal, también se percibe un cambio en la tendencia. David Loisi, presidente de la entidad, indicó que aproximadamente uno de cada cuatro encuestados manifestó que en los últimos tres meses no ha experimentado aumentos significativos en sus expensas. Este dato sugiere que las condiciones del mercado están mejorando, gracias a una moderación de precios por parte de los proveedores y paritarias más alineadas con la inflación.
Sin embargo, con la llegada de las bajas temperaturas, los edificios enfrentan un aumento en el consumo energético y el riesgo de fallas en instalaciones que, en muchos casos, son obsoletas. Para Baccigalupo, la clave en este contexto es la prevención, lo que implica realizar mantenimientos proactivos para evitar costos mayores en reparaciones de emergencia. La combinación de un panorama más estable y una gestión eficiente podría ser el camino a seguir para navegar por los meses difíciles del invierno, asegurando así el bienestar de todos los residentes.



