Ladislas d’Herbigny, un joven parisino cuyo amor por Argentina lo ha llevado a convertirse en un fenómeno en las redes sociales, compartió recientemente un vistazo a su peculiar departamento en París. Este espacio, de apenas nueve metros cuadrados, se encuentra ubicado a solo dos cuadras de la emblemática Torre Eiffel, en el séptimo piso de un edificio que carece de ascensor. En su cuenta de Instagram, d’Herbigny se refirió a este lugar como su "cuchitril", un término que refleja la realidad de muchos estudiantes en la capital francesa. Desde hace casi tres años, el joven decidió dejar atrás su vida en París y establecerse en Argentina, donde ha sorprendido a todos con su acento porteño y su amplio vocabulario.
El video que d’Herbigny publicó ofrece una mirada a su diminuto hogar, donde cada rincón ha sido optimizado al máximo. Con una cama instalada casi junto al techo, la falta de espacio impide incluso sentarse cómodamente en ella. La cocina, de dimensiones reducidas, y una ducha situada al lado completan el ambiente, mientras que el inodoro, por cuestiones de diseño, se encuentra fuera de la chambre y es compartido con otros vecinos del mismo piso. Esta situación, aunque inusual, es bastante común para los estudiantes que buscan alojamiento en París, donde el costo de vida es elevado y las opciones accesibles son limitadas.
"Lo peor no es el tamaño, sino que es un piso siete sin ascensor, así que trabajás las piernas", comentó d’Herbigny con su característico sentido del humor. La adaptación a la falta de ascensor no ha sido fácil, pero asegura que con el tiempo uno se acostumbra a las subidas y bajadas. Recuerda con risa aquellos momentos en los que olvidaba algo al salir y debía regresar a su pequeño hogar, lo que se ha convertido en una anécdota divertida en su experiencia parisina.
Sin embargo, las condiciones climáticas también presentan su propio desafío. Situado justo debajo del tejado, el calor en verano puede ser agobiante, mientras que en invierno, el frío se hace presente. A pesar de estas dificultades, d’Herbigny destaca que su habitación es una de las pocas en el edificio que no ha sido alquilada a turistas, lo que le permite disfrutar de una mayor tranquilidad y disponer del baño para su uso exclusivo.
El concepto de las chambres de bonne, o habitaciones de servicio, tiene una larga historia en el mercado inmobiliario parisino. Originalmente diseñadas para el personal doméstico en los últimos pisos de los edificios haussmanianos, hoy en día representan una de las pocas alternativas asequibles para estudiantes en una ciudad donde el alquiler promedio supera los 2.100 euros mensuales. En zonas céntricas, el costo de una habitación de este tipo oscila entre los 450 y 750 euros, dependiendo del arrondissement, lo que hace aún más impresionante la decisión de d’Herbigny de vivir en un espacio tan reducido.
Ladislas vivió en esta peculiar habitación desde los 17 hasta los 24 años. El departamento se convirtió en su hogar después de que su familia vendiera el primer piso que ocupaban en el mismo edificio y se mudara a otra ciudad. A pesar de los cambios, decidieron conservar la chambre, que representa un lugar estratégico en una de las ciudades más visitadas del mundo. D’Herbigny ha compartido que el alquiler de su pequeño espacio ronda los 500 euros mensuales, con un valor del metro cuadrado en la zona que oscila entre 15.000 y 20.000 euros, lo que refleja la alta demanda de vivienda en la capital francesa.
A través de su experiencia, d’Herbigny no solo ofrece un vistazo a la vida cotidiana en París, sino que también pone de relieve las dificultades que enfrentan muchos jóvenes en busca de un hogar en una de las ciudades más sofisticadas del mundo. Su historia es un recordatorio de que, más allá del tamaño de un espacio, lo que realmente importa es la experiencia y las memorias que se crean en él.



