Las autoridades en Siria han detenido a Hassan Akkad, un reconocido cineasta y activista, quien se destacó en 2017 al recibir un premio BAFTA por su contribución a la serie documental "Éxodo: Nuestro viaje a Europa" de la BBC. La razón detrás de su arresto son diversas acusaciones de ciberdelincuencia, un tema que ha generado gran preocupación en el país, donde las leyes sobre delitos cibernéticos son cada vez más estrictas. La noticia ha conmocionado a la comunidad artística y a los defensores de los derechos humanos, quienes ven en este hecho una posible represalia por su activismo y trabajo en el campo humanitario.
El fiscal general de Damasco, Hossam Sultan Khattab, ha confirmado que se están llevando a cabo procedimientos legales en contra de Akkad, aunque no ha ofrecido detalles específicos sobre las acusaciones. Se ha informado que el caso está actualmente bajo investigación judicial, lo que ha dejado en suspenso el futuro del cineasta. Este tipo de acciones por parte del gobierno sirio son vistas como un intento de silenciar a quienes se atreven a criticar al régimen o a poner en duda su gestión, especialmente en un contexto donde el activismo es considerado una amenaza.
Akkad fue citado el pasado 4 de junio por la Dirección de Ciberseguridad del gobierno sirio, y su presencia fue requerida el 7 de junio. En esa ocasión, se le pidió que regresara con su teléfono móvil, un dispositivo que no portaba en ese momento. Es relevante mencionar que Akkad lidera una campaña llamada "¡Devuélvannos el dinero que nos deben!", que se enfoca en hacer seguimiento a las promesas de donación para proyectos de ayuda humanitaria y reconstrucción en Siria, un país devastado por años de conflicto.
El arresto se produjo en un café de Damasco, donde Akkad se encontraba en compañía de varios periodistas internacionales. Según testigos, cinco agentes de seguridad, que se encontraban vestidos de civil, ingresaron al local y solicitaron el teléfono móvil de Akkad. Posteriormente, le informaron de su detención, lo que generó un ambiente tenso entre los presentes, quienes exigieron a los agentes que se identificaran. Sin embargo, los agentes se limitaron a afirmar que pertenecían al Departamento de Seguridad Criminal, sin mostrar ningún tipo de identificación o orden judicial.
La situación de Akkad se complica aún más al conocerse que el arresto fue precedido por una disputa pública en redes sociales con el periodista Moussa al Omar, quien presentó una denuncia formal contra él. Esta controversia ha llevado a una escalada de tensiones entre ambos periodistas, y aunque hubo intentos de mediación por parte del Ministerio de Información, las partes no lograron llegar a un acuerdo. Este hecho refleja un contexto más amplio de censura y represión que enfrentan los medios y los ciudadanos en Siria, donde las críticas al gobierno son severamente castigadas.
Hassan Akkad, quien es un refugiado sirio, ha utilizado su talento y experiencia personal para crear conciencia sobre la crisis migratoria. Su viaje desde Damasco hasta el Reino Unido en 2015, documentado con su teléfono móvil, se ha convertido en un símbolo de la lucha por la supervivencia y la dignidad humana en medio de la adversidad. Este arresto no solo pone en riesgo su futuro, sino que también plantea interrogantes sobre la libertad de expresión y el tratamiento de los activistas en Siria, un país que sigue lidiando con las secuelas de un conflicto devastador.



