En un caso que ha generado gran conmoción en la comunidad de Rosario, una mujer de 49 años fue arrestada tras ser buscada durante dos meses por el robo violento de una jubilada. La acusada, que trabajaba como cuidadora en la vivienda de la víctima, fue hallada en un centro de asistencia para personas en situación de calle. La agresión, que ocurrió en abril, dejó a la víctima, de 77 años, en una situación muy delicada, tras ser atacada y amordazada mientras se sustraían importantes bienes de su hogar.

La detención de la mujer, identificada como María del Mar A., se produjo en un operativo de localización en el centro de Rosario, donde las autoridades habían intensificado las investigaciones tras la denuncia de la jubilada. Este episodio no solo ha indignado a la comunidad del barrio Ludueña, sino que también ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de los adultos mayores frente a situaciones de abuso y violencia. La magistrada a cargo del caso, María de los Ángeles Granato, formalizó los cargos de robo y privación ilegal de la libertad en una audiencia que tuvo lugar en el Centro de Justicia Penal.

Según los informes, el asalto se llevó a cabo el 17 de abril en una vivienda ubicada en el pasaje Sívori al 5400, donde la víctima fue sorprendida en un momento de confianza. La acusada utilizó su relación de trabajo para perpetrar el delito, colocando cinta adhesiva sobre la boca de la jubilada, lo que le impidió pedir ayuda. La mujer sustrajo un total de 5.000 dólares, 50.000 pesos, una caja fuerte, joyas, un teléfono celular y otras pertenencias personales, dejando a la víctima encerrada antes de escapar con el botín.

La situación se tornó crítica cuando la artista plástica, tras perder el conocimiento, se dio cuenta de que no podía salir de su hogar. Fue solo gracias a su determinación que logró pedir auxilio desde el interior de la vivienda. La llegada de la Policía fue crucial; los agentes del Comando Radioeléctrico atendieron el llamado y, al ingresar, la jubilada relató lo sucedido, proporcionando detalles que resultarían esenciales para la investigación posterior. En sus declaraciones, la víctima mencionó que el monto de dinero sustraído era incluso mayor al que la fiscalía le atribuyó a la acusada.

La denuncia formal se presentó el 30 de abril, y desde entonces, la Brigada de Capturas de la Policía de Investigaciones se dedicó a rastrear a la sospechosa. Sin embargo, las semanas pasaron sin éxito hasta que, recientemente, se obtuvo información sobre su posible paradero. Este nuevo dato llevó a las autoridades a un refugio de Cáritas en el centro de Rosario, donde se logró finalmente la detención de la mujer.

Este caso ha abierto un debate sobre la seguridad de los adultos mayores y la necesidad de mejorar la protección de este sector de la población. La confianza depositada en cuidadores y asistentes puede ser una vulnerabilidad crítica, y es fundamental garantizar que existan mecanismos de control y denuncia para prevenir futuros abusos. A medida que se avanza en la investigación, la comunidad espera justicia para la víctima y una reflexión profunda sobre cómo prevenir este tipo de delitos en el futuro.