La situación del desempleo en Argentina ha alcanzado un índice alarmante, ubicándose en un 7,5% al cierre del cuarto trimestre de 2025, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Este dato revela que la problemática afecta de manera desproporcionada a los jóvenes, con el 50% de los desempleados menores de 30 años. Entre ellos, la falta de experiencia laboral se erige como el principal escollo que impide su ingreso al mercado laboral. Aylén Mariana Pereyra y Walter Coronel, ambos de 25 años y oriundos de Berazategui, son ejemplos representativos de esta difícil realidad, enfrentándose diariamente al desafío de conseguir su primer empleo formal.

Ambos jóvenes comparten una sólida formación académica, habiendo culminado la educación secundaria y continuando con su desarrollo profesional. Aylén se encuentra actualmente cursando la Licenciatura en Recursos Humanos y Relaciones Laborales, complementando su formación con capacitaciones en la Fundación Empujar. Walter, por su parte, se dedica a la Ingeniería Informática y ha recibido instrucción en diversas habilidades prácticas y blandas a través de la misma organización. Sin embargo, a pesar de su dedicación y preparación, encuentran que la falta de experiencia previa se convierte en un obstáculo insalvable.

El testimonio de Aylén es claro y revelador: "La experiencia es la principal barrera. Tengo formación, pero me piden experiencia formal y es lo que no tengo y busco". Esta situación refleja una realidad común entre los jóvenes que, a pesar de contar con la capacitación necesaria, se ven descartados en la primera etapa de selección laboral. La dificultad para acceder a entrevistas se ve acentuada por la falta de referencias o recomendaciones, lo que limita aún más sus posibilidades de inserción en el mercado laboral.

Walter Coronel comparte un sentimiento similar, expresando su frustración al señalar que frecuentemente se le solicitan hasta cinco años de experiencia laboral. "Estoy buscando trabajo desde la secundaria y aún no encontré. ¿Cómo tenés experiencia si nunca trabajaste?", se pregunta. A pesar de enfrentar una discapacidad física, Walter no se deja desanimar y participa en diversas actividades informales para contribuir al sustento familiar, mientras persigue una oportunidad en su área de estudio, la tecnología.

La Fundación Empujar, donde ambos jóvenes han recibido capacitación, juega un papel crucial en este contexto. Esta organización sin fines de lucro se dedica a capacitar a jóvenes de entre 14 y 24 años que provienen de contextos vulnerables, proporcionándoles herramientas y recursos para facilitar su acceso a la primera experiencia laboral formal. Adriana Vivacqua, una de las representantes de la fundación, destaca la importancia de ofrecer estas oportunidades, señalando que "el objetivo es empoderar a los jóvenes para que puedan superar las barreras del desempleo".

Este panorama no solo refleja las dificultades individuales de Aylén y Walter, sino que también pone de manifiesto un problema estructural en el mercado laboral argentino. La exigencia de experiencia previa en un entorno donde muchos jóvenes nunca han tenido la oportunidad de trabajar crea un ciclo vicioso que perpetúa el desempleo juvenil. A medida que el país busca reactivar su economía, es fundamental encontrar soluciones que faciliten la incorporación de los jóvenes al mundo laboral, garantizando así un futuro más prometedor para las nuevas generaciones.