Las transferencias automáticas que el gobierno nacional realiza a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) han experimentado una disminución por cuarto mes consecutivo. En abril, el monto enviado alcanzó los $5.584 millones, lo que representa un incremento nominal en comparación con los $4.362 millones del mismo mes del año anterior, marcando una variación del 28%. Sin embargo, al considerar el impacto de la inflación, se observa una caída real que oscila entre el 3,2% y el 3,3%, según informan fuentes especializadas.
El desglose de estos datos revela que la coparticipación, que corresponde a las transferencias automáticas sin incluir las derivadas de leyes especiales y compensaciones, también ha sufrido un descenso significativo, estimado en un 3,6% en términos reales. Este fenómeno es explicado por la caída interanual del 2,4% en la recaudación del impuesto a las ganancias, así como por una disminución del 3,3% en la recaudación del IVA. Estos impuestos son claves en la estructura fiscal del país y su baja repercute directamente en los recursos disponibles para las provincias.
En el contexto más amplio, la recaudación combinada del IVA y el impuesto a las ganancias ha mostrado una disminución real interanual del 2,9%. A esto se suma una caída notable del 20% en la recaudación de impuestos internos, lo que ha llevado a que la coparticipación neta presente una variación negativa del 3,7%. Estos datos reflejan un panorama fiscal complejo, en el cual las provincias se ven afectadas por la disminución de los recursos que reciben de la Nación.
A lo largo de los primeros cuatro meses del año, las transferencias automáticas a las provincias y CABA totalizaron $21,9 billones, lo que representa una disminución del 5,7% en comparación con el mismo período de 2022. Este descenso es significativo si se considera que las transferencias en abril de este año son también inferiores a los niveles de 2021 y 2022, con caídas del 12,8% y 14,1% respectivamente. Solo en comparación con 2024 se registra un ligero aumento del 7,7%.
En términos de los componentes de la coparticipación, se observa que la Coparticipación Federal ha caído un 7,3%, mientras que las Leyes Especiales y la Compensación del Consenso Fiscal han mostrado incrementos del 11,3% y 15,3%, respectivamente. Estos dos últimos elementos han mitigado parcialmente el impacto negativo de la caída en la coparticipación, aunque no han logrado revertir la tendencia general de disminución de recursos.
La reducción acumulada en la coparticipación, ajustada a precios actuales, equivale a una pérdida de $1.394.527 millones, es decir, $1,39 billones, para el conjunto de las provincias y CABA en los primeros cuatro meses del año. Este escenario plantea desafíos significativos para la gestión fiscal de los gobiernos provinciales, que dependen en gran medida de estas transferencias para financiar sus actividades y servicios esenciales. La situación económica, caracterizada por una inflación persistente y una recaudación decreciente, genera preocupación sobre la sostenibilidad de los recursos que reciben las provincias, lo que podría tener repercusiones en la prestación de servicios públicos y en el bienestar de sus habitantes.



