Los viajeros que planean volar desde o hacia el Aeropuerto Internacional de San Francisco (SFO) deben estar listos para enfrentar demoras considerables en las próximas semanas. La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos ha implementado nuevas restricciones en los aterrizajes y ha dado inicio a un ambicioso proyecto de repavimentación de las pistas, lo que resultará en una reducción significativa en el número de arribos por hora. Fuentes cercanas al aeropuerto han indicado que estas medidas generan una espera prolongada para los pasajeros, en un contexto donde SFO ya es uno de los aeropuertos más congestionados del país.

El límite de aterrizajes permitido ha disminuido drásticamente, pasando de 54 a solo 36 por hora, lo que puede derivar en retrasos de hasta 30 minutos o más para aproximadamente el 25% de los vuelos programados. Esta situación no solo afecta a los vuelos entrantes, sino que también se observa un incremento en las demoras para los despegues, que en ocasiones superan los 25 minutos. Esta combinación de tráfico aéreo y obras de infraestructura se extenderá por un periodo de seis meses, afectando gravemente la operativa del aeropuerto.

Las aerolíneas más relevantes que operan en este aeropuerto, como United Airlines y Alaska Airlines, ya se encuentran revisando sus horarios y programaciones para adaptarse a esta nueva realidad. La FAA ha decidido limitar los aterrizajes simultáneos en las pistas paralelas, una práctica común en este terminal, mientras se llevan a cabo las obras en las pistas norte-sur. Un portavoz de la FAA explicó que se están buscando alternativas para aumentar la tasa de llegadas de manera segura, en medio de estas complicaciones.

La decisión de implementar estas restricciones responde a preocupaciones por la seguridad operativa, además de las necesarias obras de mantenimiento. Los trabajos en curso abarcan mejoras en las calles de rodaje, reacondicionamiento de la iluminación y nuevas demarcaciones en las pistas. Estos esfuerzos son cruciales para garantizar la operatividad del aeropuerto a largo plazo, aunque a corto plazo ocasionen inconvenientes significativos para los pasajeros.

Antes de que se anunciaran las nuevas normativas de la FAA, se estimaba que menos del 10% de los vuelos sufrirían retrasos debido a las obras. Sin embargo, tras la implementación de las restricciones, esta cifra ha aumentado considerablemente, alcanzando el 25% de los vuelos afectados, especialmente en horarios críticos como alrededor de las 9 y 20 horas, según informes de medios locales. Esta situación ha generado un impacto notable en la experiencia de los pasajeros, quienes deben planificar sus viajes con mayor antelación.

Un análisis de la situación reciente indica que en un día típico, cerca del 40% de los vuelos de salida registraron demoras superiores a 25 minutos, evidenciando la magnitud del problema. La región de la Bahía de San Francisco, que incluye el Aeropuerto Internacional de San Francisco, el Aeropuerto Internacional Mineta de San José y el Aeropuerto Internacional de Oakland, presenta un desafío adicional en la gestión del espacio aéreo, lo que complica aún más las operaciones en condiciones de alta demanda.

La reciente adopción de restricciones ha sido acelerada tras un accidente fatal ocurrido en marzo en el aeropuerto de LaGuardia, Nueva York, donde un avión de Air Canada colisionó con un camión, lo que ha llevado a las autoridades a reforzar las medidas de seguridad. La coexistencia de varios aeropuertos en el área aumenta la complejidad de las operaciones, y las autoridades de aviación están trabajando arduamente para mitigar el impacto de estas restricciones en los viajeros. En este contexto, los pasajeros deben estar atentos a las actualizaciones de sus vuelos y considerar la posibilidad de demoras, planificando sus desplazamientos con antelación para evitar inconvenientes.