El dólar mayorista culminó el mes de marzo con una nueva disminución, marcando así un primer trimestre caracterizado por una notable debilidad en su cotización nominal. Este descenso ocurre en un contexto de modificaciones en la política monetaria, mayor disponibilidad de pesos en el mercado y un creciente interés de los inversores en la dinámica del tipo de cambio de cara al futuro. A lo largo del mes, la moneda norteamericana se situó en la franja de los $1.382 a $1.385, acumulando así su tercera caída mensual consecutiva. En términos trimestrales, el dólar oficial ha experimentado una reducción cercana al 5%, contrastando con una inflación que sigue en niveles elevados, lo que intensifica el retraso cambiario en términos reales.

Este comportamiento del tipo de cambio se da en medio de un ensanchamiento de la brecha con el límite superior de la banda cambiaria, la cual ya se encuentra alrededor del 20% y se cuadruplicó desde el inicio del año. Este dato refuerza la percepción de un tipo de cambio controlado dentro de un esquema que, por el momento, logra mantener la estabilidad nominal. En el mercado de futuros, esta tendencia se ha reflejado en caídas generalizadas de hasta un 1,3%, lo que indica que los operadores continúan anticipando un sendero de estabilidad cambiaria en el corto plazo. Los precios implícitos sugieren que el dólar mayorista se mantendrá en niveles similares a los actuales hacia finales de marzo, lo que refuerza la noción de un ancla cambiaria vigente.

En el segmento minorista, el dólar oficial también mostró una tendencia a la baja. En el Banco Nación, la cotización se ubicó en torno a los $1.405, mientras que el promedio del sistema financiero superó ligeramente esa cifra, alcanzando la zona de los $1.420. A su vez, el dólar tarjeta —que incluye un recargo del 30% por el impuesto a las Ganancias— se mantuvo alrededor de los $1.826, lo que refleja el impacto de los gravámenes sobre la adquisición de moneda extranjera.

Entre los tipos de cambio alternativos, el comportamiento fue variado. El contado con liquidación (CCL) mostró ligeras fluctuaciones, moviéndose en una franja de entre $1.470 y $1.500, mientras que el dólar MEP se mantuvo más estable, cerca de los $1.420. Por su parte, el dólar blue operó en torno a los $1.410, sin experimentar grandes sobresaltos, lo que indica una relativa estabilidad en el mercado informal.

A pesar de este panorama de calma relativa, el rol del Banco Central de la República Argentina (BCRA) sigue siendo objeto de análisis en el mercado. Hasta ahora, la autoridad monetaria ha acumulado compras por más de u$s4.000 millones en lo que va del año, un factor crucial para sostener las expectativas a corto plazo y mitigar las presiones sobre el tipo de cambio. Esta intervención se ha vuelto indispensable en un contexto donde la sostenibilidad del esquema cambiario depende de la evolución de la oferta de divisas, especialmente tras la finalización de la liquidación de la cosecha gruesa, que se prevé para mediados de mayo.

Al mismo tiempo, la demanda privada de dólares continúa siendo robusta. Según información oficial, el público adquirió u$s2.368 millones durante febrero, en un entorno donde también se registró un aumento en los depósitos en moneda extranjera. Esto pone de manifiesto una preferencia sostenida por la cobertura en dólares, lo que añade presión sobre la estrategia cambiaria del gobierno. En este escenario, uno de los principales focos de atención del mercado estará centrado en el destino de los pesos y cómo este influirá en la dinámica del tipo de cambio en los próximos meses.