Una intensa ola de calor ha llevado los niveles de contaminación atmosférica en la frontera entre México y Estados Unidos a cifras alarmantes, superando registros anteriores desde el año 2024. Este fenómeno ha tenido un efecto devastador en comunidades del sur del condado de San Diego, particularmente en el barrio Nestor, donde las emisiones de sulfuro de hidrógeno han alcanzado niveles que representan un serio riesgo para la salud pública. La crisis ambiental se ha visto agravada por la falla de un equipo crucial en la red de aguas residuales de Tijuana, lo que ha desatado alertas sanitarias en la región.
El pasado viernes, se reportó que la concentración de sulfuro de hidrógeno en el barrio Nestor llegó a aproximadamente 557 partes por mil millones, una cifra que equivale a casi dieciocho veces el límite considerado peligroso, establecido en 30 partes por mil millones por el Distrito de Control de la Contaminación Atmosférica del Condado de San Diego (APCD). Este alarmante dato representa el registro diario más alto desde octubre de 2024 y marca un punto crítico en el contexto de la ola de calor que comenzó el 12 de marzo, con temperaturas que rondaron los 32 °C (90 °F).
La combinación de temperaturas extremas y la avería de la bomba de aguas residuales en Tijuana ha generado un aumento sin precedentes en la contaminación por sulfuro de hidrógeno en el sur de San Diego. Esto ha expuesto a las comunidades fronterizas a niveles tóxicos, lo que ha acentuado los problemas de salud pública y ha suscitado una creciente preocupación social sobre la gestión de los desechos que cruzan la frontera. La situación es insostenible y resalta la necesidad de una respuesta coordinada y efectiva entre las autoridades de ambos países.
Durante la temporada seca, se ha mantenido un flujo constante de aguas residuales sin tratar provenientes de México, que según la Comisión Internacional de Límites y Aguas de Estados Unidos (IBWC), ha variado entre 20 y 52 millones de galones diarios. En contraste, la Planta Internacional de Tratamiento de Aguas Residuales de South Bay, que también es gestionada por la IBWC, ha logrado procesar menos de 25 millones de galones por día durante esta ola de calor. Esto ha resultado en un vertido significativo de desechos al medio ambiente, lo que agrava aún más la crisis.
La IBWC ha señalado que el fallo de la bomba de la Estación de Bombeo PB1 en México ha intensificado los flujos de aguas residuales en el canal Stewart’s Drain los días 14 y 15 de marzo. Las reparaciones en curso de esta bomba han contribuido a la persistencia de olores desagradables y a la percepción del riesgo sanitario entre los residentes de la zona. Esta continuidad de la contaminación no solo afecta la calidad del aire, sino que también plantea serias inquietudes sobre la salud y el bienestar de las comunidades afectadas.
En respuesta a esta alarmante situación, la Coalición del Río Tijuana, una ONG ambiental binacional que agrupa a más de 65 organizaciones de la sociedad civil, ha emitido un comunicado instando a las autoridades a mejorar la coordinación entre instituciones y a establecer sistemas de alerta más eficaces. En el comunicado se destacó tanto la situación atmosférica, caracterizada por inversiones marinas y vientos débiles que atrapan contaminantes cerca del suelo, como el incremento de la exposición a estos peligros para la población local. La necesidad de una acción conjunta y sostenida es crucial para mitigar los efectos de esta crisis ambiental y proteger la salud de los habitantes de la región.



