La creciente ola de mensajes de texto fraudulentos dirigidos a conductores está generando preocupación en diferentes estados de Estados Unidos. Los estafadores utilizan tácticas ingeniosas para suplantar la identidad de organismos oficiales, con el objetivo de alertar a los usuarios sobre supuestas multas de estacionamiento o peajes no pagados. Este fenómeno, que se ha intensificado desde 2024, pone en riesgo tanto los datos personales de los conductores como sus finanzas, y las autoridades están en alerta para combatir esta modalidad de fraude.

La estrategia de los delincuentes consiste en el envío masivo de mensajes que parecen proceder de entidades gubernamentales, como el Departamento de Transporte o el Tribunal Superior de un estado. En estos textos, se notifica al destinatario sobre una presunta infracción de tráfico que no ha sido saldada. El mensaje suele incluir una advertencia sobre la posible suspensión de la matrícula del vehículo si no se toma acción inmediata, como el pago de una multa. La combinación de un tono alarmante y amenazas directas tiene como propósito generar un estado de ansiedad en la víctima, motivando una respuesta apresurada que favorezca al estafador.

Desde marzo de 2026, se ha registrado un notable aumento en los reportes de estafas en estados como Indiana, Maryland y Michigan. Sin embargo, la raíz del problema se remonta a al menos 2024, año en que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) recibió más de 2,000 denuncias relacionadas con estafas vinculadas a peajes en esas regiones. Un aspecto preocupante es que los estafadores no se limitan a una sola región, sino que adaptan sus mensajes de acuerdo con las características de cada estado. Por ejemplo, en California, los ciudadanos han recibido mensajes en nombre de FastTrak, mientras que en Nueva York, las alertas se presentan bajo la marca EZ Pass.

La Comisión Federal de Comercio (FTC) tomó nota de esta problemática y emitió una advertencia en enero de 2025, subrayando el resurgimiento de estas estafas. De acuerdo con la información proporcionada por las autoridades, los delincuentes están aprovechando bases de datos que contienen información sobre infracciones de tráfico reales. Esta táctica les permite confeccionar mensajes más creíbles y, por ende, incrementar la probabilidad de éxito en sus intentos de fraude.

Los métodos utilizados por los estafadores son diversos, pero se pueden identificar patrones comunes que permiten su detección. Uno de los ejemplos más recurrentes es el mensaje que simula provenir del Departamento de Transporte, donde se solicita el pago inmediato de una multa bajo la amenaza de suspensión de la matrícula. En Maryland, un caso particular involucró un mensaje que instaba al receptor a “revisar los detalles de su caso y realizar el pago a través del sitio web oficial del MDOT”. Este tipo de comunicación engañosa busca imitar procedimientos legítimos, lo que puede confundir a los usuarios desprevenidos.

Los mensajes fraudulentos a menudo incluyen información adicional, como un número de caso ficticio, el nombre de un supuesto juez y una fecha de audiencia, ofreciendo la opción de apelar o pagar la multa en línea. En algunos casos, los estafadores también incorporan códigos QR que, al ser escaneados, redirigen a sitios web fraudulentos. Esta sofisticación en las técnicas de engaño hace que sea cada vez más difícil para los usuarios distinguir entre una comunicación legítima y un intento de fraude.

En conclusión, la proliferación de estafas a través de mensajes de texto representa un desafío significativo para la seguridad de los conductores en EE.UU. La combinación de amenazas, urgencia y apariencia de legitimidad hace que estos fraudes sean efectivos y peligrosos. Es fundamental que los ciudadanos mantengan la cautela y verifiquen la autenticidad de cualquier comunicación que reciba sobre sus registros vehiculares o multas, así como también que las autoridades continúen trabajando en la prevención y el esclarecimiento de estos delitos.