En un reciente informe revelado por Bumeran, se constató que el salario que los argentinos buscan al momento de conseguir empleo ha experimentado un aumento del 3,3% en febrero, superando así los $1.755.866 mensuales. Este dato señala un giro en la tendencia que se había mantenido durante los dos meses anteriores, donde las expectativas salariales habían mostrado una caída significativa de 1,87% en enero y 3,71% en diciembre. Este repunte puede interpretarse como un intento de los trabajadores por recuperar parte del poder adquisitivo que se ha visto erosionado por la inflación constante en el país.

El incremento registrado en febrero no solo es notable por su magnitud, sino también porque supera en 0,43 puntos porcentuales la inflación mensual, que fue de 2,9%. Esto sugiere que, a pesar de la presión inflacionaria, los trabajadores están ajustando sus expectativas salariales de acuerdo a su situación económica actual. Sin embargo, este aumento se presenta en un contexto donde, en comparación interanual, el crecimiento de los salarios pretendidos (22,9%) queda muy por detrás de la inflación acumulada, que alcanzó un alarmante 33,1%. De esta forma, la brecha entre las expectativas salariales y el costo de vida sigue siendo un tema preocupante para los trabajadores.

Federico Barni, CEO de Jobint, comentó que el análisis de estos números está relacionado, por un lado, con una revalorización de las capacidades profesionales de los trabajadores y, por el otro, con la necesidad de ajustar sus expectativas en función del costo de vida. Este fenómeno sugiere que los trabajadores están reconociendo la importancia de sus habilidades en un mercado laboral competitivo, mientras que al mismo tiempo enfrentan la dura realidad de la inflación, que sigue erosionando su poder adquisitivo.

El informe también destacó las variaciones salariales en función del nivel de experiencia de los trabajadores. Por ejemplo, en sectores como el planeamiento económico-financiero, los salarios para posiciones de supervisor o jefe pueden alcanzar los $4.750.000. Asimismo, en ingeniería metalúrgica, los sueldos para niveles semi senior y senior rondan los $3.250.000. Esta estructura salarial escalonada evidencia que la experiencia continúa siendo un factor crítico a la hora de definir las pretensiones salariales.

En contraste, los sectores que presentan las menores expectativas salariales incluyen el de mantenimiento y limpieza, donde los sueldos para posiciones junior son de alrededor de $837.500. También se observan salarios bajos en el telemarketing semi senior/senior, que promedian los $950.000, y en el sector de enfermería, donde los supervisores y jefes apenas alcanzan los $1.500.000. Estas diferencias salariales reflejan no solo la variabilidad en la demanda de habilidades específicas, sino también las desigualdades estructurales en el mercado laboral argentino.

Finalmente, el informe reveló una brecha salarial entre géneros que persiste en la actualidad. Los hombres, en promedio, solicitan un salario de $1.797.320 mensuales, mientras que las mujeres piden alrededor de $1.658.950, lo que resulta en una diferencia del 8,34%. Esta brecha se amplía aún más en función del nivel del puesto, lo que pone de manifiesto la necesidad de abordar la desigualdad de género en el ámbito laboral. A pesar del repunte en las expectativas salariales en febrero, el análisis anual muestra que las pretensiones aún están rezagadas respecto a la inflación, lo que sugiere que el camino hacia una verdadera recuperación en el mercado laboral argentino sigue siendo desafiante.