El 3 de julio de 2018, un oficial de policía irrumpió en una vivienda de Chester, Reino Unido, para arrestar a Lucy Letby, quien se desempeñaba como enfermera en la unidad neonatal del Hospital Countess of Chester. Acusada de homicidio y tentativa de homicidio, Letby se mostró completamente sorprendida por la situación. Antes de ser llevada por las autoridades, pidió despedirse de su gato, marcando el inicio de un proceso judicial que dejaría una huella profunda en la sociedad británica.
Letby había trabajado en el hospital desde 2011, cuidando a bebés prematuros en condiciones críticas. Sin embargo, un alarmante aumento en la tasa de mortalidad en la sala de neonatología entre 2015 y 2016 encendió las alarmas. Los nacimientos que terminaban en tragedia se multiplicaban, y la comunidad médica no podía explicar el fenómeno. Tras un exhaustivo análisis de las historias clínicas y los registros de turnos, se evidenció que un nombre aparecía repetidamente en cada caso: Lucy Letby.
Luego de una investigación formal conocida como “Operación Colibrí”, Letby fue acusada en 2020 de asesinar a siete bebés y de intentar matar a otros diez. En agosto de 2023, un jurado la halló culpable, y el juez James Goss le impuso una cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional, describiendo su conducta como cruel y sin remordimiento. Ahora, la historia de este caso se ha llevado a la pantalla de Netflix, donde un nuevo documental expone los detalles del proceso judicial y revive el debate sobre la naturaleza de sus crímenes, sumando testimonios y material inédito que mantiene viva la discusión en torno a este trágico episodio.



