Los vecinos de Ceuta intentan retomar sus actividades habituales en un clima marcado por el recelo y el temor a salir a la calle, mientras restaurantes y playas registran una afluencia menor a la esperada. La situación se produjo después de la llegada masiva de migrantes registrada desde el jueves, durante los que habrían sido los primeros días de la feria de la ciudad, que finalmente tuvo que ser cancelada.
En la Playa del Chorrillo, ubicada a unos tres minutos en auto de la frontera, Virginia, responsable de un chiringuito, describió el impacto en la actividad. “La playa está vacía y el chiringuito lo tengo medio lleno”, lamentó. Según explicó, a las 14 de este domingo solo seis de las 24 mesas del local estaban ocupadas.
La encargada vinculó la caída de clientes con las imágenes de migrantes utilizando las duchas situadas frente al establecimiento y con informaciones falsas difundidas en redes sociales, entre ellas versiones que aseguraban que el agua estaba contaminada con enfermedades como la sarna. “La temporada de verano se ha fastidiado”, afirmó.
En el puerto marítimo, Eugenio y Vicky, propietarios de un restaurante, también señalaron una “bajada brutal” de la clientela durante los últimos días. El local pudo permanecer abierto en las jornadas más intensas de la crisis migratoria porque se encuentra dentro de un recinto cerrado. Eugenio contó además que varios clientes cancelaron sus reservas por el “miedo” y que el lugar recibió a numerosos periodistas de fuera al ser uno de los pocos comercios abiertos en esa zona.



