En el actual contexto del mercado de alquileres en la Ciudad de Buenos Aires, los PH (propiedades horizontales) han experimentado un notable auge, posicionándose entre las opciones más deseadas por los inquilinos. La combinación de patios, terrazas, y expensas reducidas ha llevado a que la demanda crezca de forma exponencial, mientras que la oferta disponible se ha vuelto cada vez más limitada. En este escenario, alquilar un PH en la capital argentina se ha convertido en una tarea costosa, con precios que en muchos casos alcanzan o incluso superan el millón de pesos mensuales.

Según los datos obtenidos de diversos estudios del sector inmobiliario y análisis de portales de alquiler, la cantidad de PH disponibles en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ronda las 600 unidades. Esta cifra contrasta drásticamente con la oferta de departamentos, que se encuentra en torno a las 14.000 propiedades en diversos barrios de la ciudad. Esta disparidad en la oferta ha contribuido a la presión sobre los precios, haciendo que muchos inquilinos se vean obligados a desembolsar sumas cada vez más elevadas para acceder a este tipo de vivienda.

Un factor que ha influido en esta escasez de oferta es la desaceleración en la construcción de nuevos PH. En sectores de alta demanda como Puerto Madero, la disponibilidad de estas propiedades es prácticamente nula. Además, muchas de las unidades que están disponibles para alquiler o venta requieren refacciones, dado que muchas de ellas fueron construidas hace más de seis décadas, lo que limita aún más las opciones para quienes buscan alquilar.

El fenómeno del aumento en la demanda de PH se consolidó tras la pandemia, cuando la necesidad de espacios abiertos y ambientes más amplios se volvió prioritaria para muchos inquilinos. En un contexto donde la gente pasó más tiempo en casa, se evidenció un cambio en las preferencias habitacionales, donde los inquilinos comenzaron a valorar más los espacios exteriores, como terrazas y patios, en detrimento de las comodidades que brindan los edificios tradicionales.

Román Paikin, vicepresidente del Colegio Inmobiliario porteño y representante de San Román Propiedades, destacó que el PH ha cobrado gran relevancia en el mercado locativo de la ciudad. Este tipo de vivienda se presenta como una alternativa intermedia entre un departamento y una casa, lo que resulta especialmente atractivo para familias jóvenes o parejas con hijos que buscan ese equilibrio entre comodidad y funcionalidad.

Una de las principales ventajas que ofrece el PH en comparación con un departamento tradicional es la sensación de vivir en una casa. Los inquilinos valoran la posibilidad de contar con espacios abiertos propios, lo que les brinda mayor independencia y menos densidad de vecinos. Además, es importante mencionar que muchos PH tienen expensas muy bajas, o incluso nulas, lo que se convierte en un atractivo adicional en un contexto donde los costos de mantenimiento de edificios pueden superar los $300.000 mensuales.

La situación económica actual también ha impulsado la demanda de PH, ya que muchas personas están dispuestas a pagar un poco más por un estilo de vida que se asemeja al de una casa, con ambientes amplios y la posibilidad de disfrutar de un patio o terraza. Humberto Foresti, director general de Harispe Proyectos & Inversiones, subrayó que este tipo de propiedades ha visto un fuerte incremento en la demanda desde el final de la pandemia, lo que refleja un cambio significativo en las prioridades habitacionales de los inquilinos. Además, el crecimiento del segmento de inquilinos con mascotas también juega un papel crucial en este fenómeno, ya que los patios y entradas independientes son mucho más funcionales para quienes buscan un hogar adecuado para sus animales, a diferencia de los edificios que suelen tener restricciones en este sentido.

En conclusión, el mercado de alquiler de PH en Buenos Aires se encuentra en un momento de alta demanda y escasa oferta, lo que ha llevado a que los precios se disparen y a que muchos inquilinos tengan que reconsiderar sus opciones. Con una tendencia que parece consolidarse post-pandemia, la búsqueda de espacios más amplios y funcionales continúa marcando el rumbo de las preferencias habitacionales en la capital argentina.