En la madrugada de este jueves, un insólito accidente ocurrió en la localidad de Centenario, Neuquén, donde dos jóvenes, de 24 y 28 años, se vieron involucrados en un choque que los llevó a caer dentro de un pozo. El incidente, que tuvo lugar en medio de una intensa helada, pone de manifiesto no solo la imprudencia al volante, sino también las peligrosas condiciones climáticas que afectan la conducción en esta región del país.

El hecho sucedió cerca de las 3:00 de la mañana, sobre la Ruta 7, en las cercanías de una rotonda. En ese momento, la temperatura alcanzaba los -8 grados Celsius, lo que generaba una superficie extremadamente resbaladiza. A bordo de un Chevrolet Onix, ambos jóvenes, oriundos de la zona, perdieron el control del vehículo en el sector conocido como Paso René Favaloro, que se encuentra próximo al barrio Los Eucaliptus y al Casino Magic, y terminaron cayendo a un canal de desagüe.

Los agentes de la Comisaría Quinta, que llegaron rápidamente al lugar del accidente, encontraron a los jóvenes fuera del auto, ilesos. Este detalle es significativo, dado que, a pesar del impacto y la caída, lograron escapar sin sufrir lesiones, lo que podría haberse transformado en una tragedia en un contexto diferente. Sin embargo, la situación se complicó cuando se sometió al conductor a un test de alcoholemia, que arrojó un resultado alarmante de 1,76 gramos de alcohol por litro de sangre, cifra que supera ampliamente el límite permitido por la legislación nacional.

Como consecuencia de este resultado, las autoridades procedieron a retener la licencia de conducir del joven y a labrar las actas correspondientes. Esto resalta un problema recurrente en las rutas argentinas: la combinación de alcohol y conducción, que sigue siendo una de las principales causas de accidentes. La irresponsabilidad al volante, especialmente en condiciones climáticas adversas, no solo pone en riesgo la vida de los conductores, sino también de otros usuarios de la vía.

Tras verificar la situación del vehículo incrustado en el desagüe, se solicitó la asistencia de los Bomberos Voluntarios de Centenario para llevar a cabo las maniobras necesarias para retirar el auto. Sin embargo, el malacate eléctrico del móvil 19 y otras técnicas utilizadas no lograron extraer el Chevrolet Onix de su posición en el canal. La dificultad en la operación destaca no solo la complejidad del rescate vehicular en tales condiciones, sino también la falta de preparación para enfrentar emergencias de este tipo en la región.

Finalmente, ante la imposibilidad de retirar el vehículo con los recursos disponibles, se determinó que se requeriría la intervención de una grúa particular para completar la tarea. Al momento de redactar esta información, el Chevrolet Onix continuaba atrapado en el desagüe, lo que provocó que se organizaran esfuerzos para su extracción en las horas posteriores al accidente. Este episodio no solo resalta la necesidad de mayor precaución y responsabilidad al conducir, sino que también invita a reflexionar sobre las condiciones de las rutas y la preparación de los servicios de emergencia ante situaciones imprevistas.