UNICEF advirtió sobre las consecuencias prolongadas que tendrá para la infancia el incendio ocurrido esta semana en Bukavu, en la provincia de Kivu Sur, al este de la República Democrática del Congo (RDC). El siniestro dejó al menos 26 niños muertos y otros 25 heridos en una ciudad que se encuentra bajo control del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23).
“UNICEF expresa su profunda tristeza y preocupación tras el reciente incendio ocurrido en Bukavu, que se ha cobrado la vida de al menos 26 niños y provocado heridas a otros 25”, señaló el representante del organismo en el país, John Agbor. El funcionario también transmitió sus “sinceras condolencias” a las familias de las víctimas.
Agbor sostuvo que el impacto sobre los chicos “será duradero” y advirtió que, además de la destrucción de viviendas y escuelas, deberán afrontar una situación de angustia psicológica en un contexto marcado por el conflicto armado y la inseguridad. Según detalló, las llamas afectaron casas y dos escuelas ubicadas en los barrios de Furaha y Ujamaa.
Frente a la emergencia, UNICEF trabaja junto con sus socios para asistir a las personas damnificadas. Entre las medidas previstas se incluyen la atención de salud mental y el apoyo psicosocial para los afectados, así como acciones destinadas a garantizar el acceso a la educación y permitir que los alumnos continúen el año escolar.
El representante de UNICEF informó además que once niños que habían quedado separados de sus padres, madres o cuidadores ya fueron reunificados con sus familias después del incendio.



