Las autoridades de la República Democrática del Congo (RDC) confirmaron tres casos de ébola en el campamento de desplazados de Savo, ubicado en el territorio de Djugu, en la provincia de Ituri, al noreste del país. El brote acumula hasta el momento 7.022 casos confirmados y 3.398 muertes desde mediados de mayo, según el último boletín del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).
Los pacientes fueron trasladados a un hospital, donde se les realizaron pruebas que confirmaron el diagnóstico. El campamento alberga a unas 70.000 personas y presenta condiciones de vida precarias, una situación que aumenta la preocupación de los equipos sanitarios por la posible propagación de la enfermedad.
Las autoridades y los equipos de salud iniciaron un operativo para identificar a las personas que tuvieron contacto con los casos y detectar posibles contagios. El objetivo es interrumpir la cadena de transmisión, especialmente en un lugar donde miles de desplazados viven en condiciones de alojamiento deficientes.
Emmanuel Ndalo, responsable del comité de desplazados, describió la situación como “muy difícil” y advirtió que “las personas vulnerables viven en condiciones verdaderamente inhumanas”. También reclamó asistencia: “Necesitan apoyo. No hay lavabos ni sitios para lavarse las manos”.
De acuerdo con el informe del INSP, además de los casos y fallecimientos, el brote registra 1.671 personas recuperadas y 837 hospitalizadas. La tasa de letalidad se ubica en el 48,4 por ciento. El material disponible no precisa la tasa de seguimiento mencionada al final del boletín.



