Un cambio sutil en la sangre podría ofrecer pistas sobre el futuro de nuestra salud. Se trata de las mutaciones genéticas que se acumulan con la edad, conocidas como clonal hematopoyesis de potencial indeterminado (CHIP), que se han relacionado con un aumento en el riesgo de infartos, cáncer y enfermedades inflamatorias. Eric Topol, cardiólogo estadounidense, sostiene que la detección temprana de estas alteraciones podría revolucionar la prevención de las principales causas de mortalidad en personas mayores.
La incorporación de CHIP en la práctica médica ha evidenciado una de las brechas más significativas en la identificación y prevención de enfermedades cardiovasculares, cáncer y trastornos inflamatorios en adultos mayores. Recientemente, el análisis de Topol en su columna Ground Truths se alineó con la publicación de nuevas guías sobre colesterol por parte del American College of Cardiology y la American Heart Association, que proponen límites más estrictos y estrategias de intervención anticipada para el colesterol LDL.
Este contexto resalta la necesidad urgente de revisar los parámetros de evaluación del riesgo cardiovascular, considerando tanto biomarcadores emergentes como CHIP, además de los criterios convencionales. La clonal hematopoyesis de potencial indeterminado implica la presencia de mutaciones adquiridas en células madre sanguíneas, y a partir del 2% de su presencia en el recuento celular, se incrementa el riesgo de enfermedades graves. La prevalencia de CHIP aumenta con la edad, lo que hace esencial su detección en la evaluación de la salud de las personas mayores.



