La tensión geopolítica en Medio Oriente ha generado un impacto significativo en el mercado energético global, elevando el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril. Esta situación ha generado inquietud respecto a posibles interrupciones en el suministro mundial, lo que llevó a la Agencia Internacional de la Energía (AIE) a manifestar su disposición a liberar más reservas estratégicas de crudo si fuera necesario, tras la reciente decisión de poner en circulación 400 millones de barriles de sus inventarios.

El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, comentó que, al considerar tanto las reservas gubernamentales como las del sector privado bajo gestión estatal, aún hay más de 1.400 millones de barriles disponibles. Birol enfatizó que la organización puede tomar medidas adicionales en el futuro si la situación lo requiere, buscando así brindar tranquilidad a los inversores en medio del conflicto que involucra a Irán, Israel y Estados Unidos, centrado en las vitales rutas energéticas del Golfo Pérsico.

Antes de la apertura de los mercados, el petróleo experimentó un notable aumento: el WTI subió un 2,4% hasta alcanzar los 100,11 dólares por barril, mientras que el Brent avanzó un 2,8% hasta los 106,05 dólares. Este incremento se atribuye al temor por posibles interrupciones en el flujo de crudo del Golfo Pérsico, una de las regiones más cruciales para el abastecimiento energético global. La preocupación se intensifica en torno al estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo comercializado a nivel mundial. La reciente suspensión temporal de operaciones en el puerto de Fujairah, uno de los principales centros de suministro de combustible, ha evidenciado la fragilidad de la logística energética en la región.

Frente a este panorama, la AIE ha decidido coordinar la liberación de reservas estratégicas de petróleo, las cuales actúan como un recurso de emergencia ante crisis geopolíticas o desastres naturales que impacten la producción energética. Estos barriles están almacenados en depósitos subterráneos y terminales portuarias de varios países miembros, con el objetivo de mitigar posibles caídas en las exportaciones o problemas en el transporte marítimo. Sin embargo, a pesar de esta medida, algunos funcionarios estadounidenses han señalado que la disminución de precios podría tardar en materializarse.