En el marco de los compromisos adquiridos con el Fondo Monetario Internacional, Argentina debe presentar un plan de reforma tributaria en 2026. Sin embargo, esta tarea se presenta como un desafío significativo, dado que involucra a múltiples actores políticos que escapan al control del gobierno nacional.

En este contexto, el equipo liderado por Luis Caputo en el Ministerio de Economía y el grupo que colabora con Federico Sturzenegger en Desregulación podrían considerar el modelo uruguayo como referencia. Uruguay, con un sistema impositivo similar al argentino, logra recaudar más ingresos que su vecino, lo que pone de manifiesto la importancia de la estructura tributaria en la eficacia de la recaudación.

Un informe del Instituto para el Desarrollo Social de la Argentina destaca que, a pesar de contar con una presión tributaria similar del 27% del PBI, la eficiencia de Uruguay en la recaudación se debe a la composición de sus impuestos. Con un PBI per cápita de u$s23.000 frente a los u$s14.000 de Argentina y una tasa de pobreza significativamente menor, queda claro que la forma en que se aplican los impuestos marca una diferencia sustancial en el desarrollo económico de ambos países.