Una situación angustiante vive la familia de Lorenzo Salgado, un migrante mexicano que perdió la vida tras ser baleado por un agente del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en Houston, Texas. A pesar de que el trágico suceso ocurrió el pasado martes, los seres queridos de Salgado todavía no han podido recibir su cuerpo, lo que ha generado una creciente preocupación y demandas de justicia. La organización LULAC, que defiende los derechos de los latinos, ha denunciado esta grave situación en un comunicado reciente.
Antes de que Lorenzo Salgado fuera trasladado al hospital Ben Taub, donde lamentablemente se confirmó su fallecimiento, los agentes de ICE le confiscaron no solo su documentación personal, sino también su teléfono celular y el vehículo que utilizaba para desplazarse hacia su lugar de trabajo. Este automóvil estaba ocupado por otros tres migrantes, quienes también fueron interceptados durante la operación. Juan Proaño, director de LULAC, explicó que debido a la falta de identificación, el hospital tuvo que registrar a Salgado como "John Doe", un término que se utiliza en Estados Unidos para aquellos que no tienen su identidad verificada.
La situación se complicó aún más cuando las autoridades del hospital tardaron más de 24 horas en confirmar el deceso de Salgado, lo que ha generado una serie de inquietudes sobre el manejo del caso. Para poder identificarlo, se requirió que la familia proporcionara información biométrica, un procedimiento que resulta angustiante en un contexto de vulnerabilidad. La esposa de Salgado, quien aún no ha sido identificada públicamente, se encuentra en una situación migratoria irregular, lo que ha llevado a LULAC a buscar alternativas legales para que uno de los hijos de la pareja pueda solicitar la entrega del cuerpo.
Proaño enfatizó que Lorenzo Salgado merece un funeral digno y que su familia debe poder despedirse de él de manera apropiada. En este sentido, LULAC ha hecho un llamado a las autoridades para que se conserven todas las evidencias relacionadas con la muerte de Salgado y se devuelvan sus pertenencias, incluyendo el automóvil que fue confiscado por los agentes. La situación de los otros ocupantes del vehículo, que también son migrantes, añade una capa adicional de complejidad a este trágico evento, ya que también fueron detenidos en el lugar de los hechos.
La familia de Salgado, junto con varios legisladores y activistas, ha exigido una investigación exhaustiva, independiente y transparente que aclare las circunstancias que llevaron al agente a disparar. Desde el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), se ha informado que se ha abierto una pesquisa interna sobre el incidente. Según las autoridades, los agentes se acercaron a la camioneta de Salgado en el marco de un operativo específico para detenerlo por su situación migratoria irregular.
Las versiones oficiales indican que, al intentar evadir a los agentes, Salgado ignoró las instrucciones y habría tratado de arrollarlos con su vehículo. En respuesta a esta supuesta acción, un agente habría disparado en defensa propia, lo que resultó en la fatal herida que causó su muerte. Este trágico suceso forma parte de un preocupante aumento en la violencia relacionada con el control migratorio en Estados Unidos, donde al menos seis personas han perdido la vida a manos de agentes de ICE en lo que va del año, un problema que exige una profunda reflexión y acción por parte de las autoridades competentes.



