La somnifobia es un trastorno psicológico que se manifiesta como un intenso miedo a dormir, afectando a individuos de todas las edades y generando repercusiones significativas en su bienestar físico y emocional. Quienes padecen este trastorno suelen experimentar ansiedad anticipatoria al caer la noche, evitando ir a la cama y sintiendo angustia ante la posibilidad de dormir. Aunque no es un trastorno común, la somnifobia interfiere en la vida diaria de quienes la sufren, pudiendo resultar en insomnio y un estado de fatiga crónica.
Según especialistas, como los de Cleveland Clinic, esta fobia puede ser desencadenada por experiencias previas traumáticas relacionadas con el sueño, como pesadillas recurrentes o episodios de parálisis del sueño. Las personas con antecedentes de parasomnias, trastornos de ansiedad o eventos traumáticos tienen mayor propensión a desarrollar este miedo, el cual puede intensificarse con el tiempo si no se trata adecuadamente.
Los síntomas asociados a la somnifobia incluyen una profunda angustia al pensar en dormir, irritabilidad, problemas de concentración y cambios de humor. Los afectados pueden dejar luces encendidas, resistirse a acostarse o tener miedo a no despertar, lo que puede llevar a episodios severos de ansiedad, como palpitaciones y temblores. En el caso de los niños, la fobia puede manifestarse a través de llantos y resistencia a ir a la cama, lo que puede afectar no solo su rendimiento escolar, sino también sus relaciones sociales y familiares.



