La Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se transforma en el punto focal de una iniciativa que involucra a familias, organizaciones no gubernamentales (ONG) y comunidades de todo el país. Con la llegada de la Semana Azul, se establece un espacio propicio para abordar el autismo y sus implicancias en la sociedad argentina. Esta campaña nacional busca generar conciencia y ubicar al autismo en el centro del debate público, especialmente en un contexto donde las cifras oficiales son escasas y la necesidad de políticas públicas inclusivas se vuelve cada vez más urgente.

Desde el 30 de marzo hasta el 5 de abril, la Semana Azul se desarrollará con una variada programación que incluye la participación activa de organizaciones sociales, instituciones educativas y familias. Este esfuerzo se enmarca en la conmemoración del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, que se celebra cada 2 de abril. En este primer encuentro, titulado “Miradas que conectan”, se espera que las voces de quienes viven el autismo y sus familias se unan para exigir cambios significativos en la manera en que la sociedad aborda este trastorno.

La jornada inaugural de la Semana Azul no solo será un espacio de diálogo y reflexión, sino también un momento crucial en el que diversas ONG se reunirán para firmar un documento que demanda al Estado argentino la elaboración de estadísticas oficiales sobre el autismo. Esta solicitud es un reclamo que se ha hecho sentir con fuerza entre aquellos que conviven con el trastorno del espectro autista (TEA), quienes buscan respuestas concretas y efectivas ante una problemática que afecta a miles de personas en el país.

En la actualidad, se estima que en Argentina hay 148.710 personas que poseen un certificado de discapacidad por autismo, un número que resulta insuficiente para comprender la magnitud real del TEA. Este dato fragmentario no permite diseñar políticas públicas que garanticen la inclusión y el apoyo necesarios para quienes atraviesan esta condición. La ausencia de cifras claras se convierte en un obstáculo para la creación de programas que realmente respondan a las necesidades de las personas con autismo y sus familias.

La primera mesa de la jornada, que comenzó a las 10 de la mañana, contó con la participación de un panel de especialistas, coordinado por Daniela Blanco, Directora Editorial de un medio de comunicación. Los disertantes incluyeron a Christian Plebst, médico psiquiatra infanto-juvenil, Verónica Martorello, profesora en Educación Especial, y Genoveva Ferrero, subsecretaria del Consejo de Magistratura de la Ciudad de Buenos Aires y madre de un niño con TEA. Cada uno de ellos aportó su perspectiva sobre la problemática del autismo y la urgencia de abordar la situación desde un enfoque integral y actualizado.

Christian Plebst destacó la importancia de evitar enfoques obsoletos y fragmentados en el tratamiento del autismo y otros trastornos del desarrollo infantil. Subrayó que muchas de las soluciones propuestas a corto plazo pueden generar conflictos mayores a largo plazo. En su intervención, Plebst hizo hincapié en el papel de los adultos en el proceso de observación y reflexión sobre su propia conducta y la de los niños a su cargo. Según el especialista, un entorno emocionalmente congruente es esencial para el desarrollo de los niños, y esto implica que los adultos deben estar presentes y ser conscientes de sus propias emociones.

El médico psiquiatra también advirtió sobre el riesgo de llamar autismo a dificultades que pueden ser transitorias en la integración sensorial, afectiva o cognitiva. Esta etiqueta puede ocultar la verdadera necesidad de los niños, que es contar con un entorno adulto que brinde estabilidad emocional. En este sentido, Plebst enfatizó que el desafío radica en la capacidad de los adultos para regular sus propias emociones y actuar de manera coherente en la interacción con los menores. La discusión sobre el uso de pantallas o las modalidades terapéuticas debe partir de un estado de conciencia y presencia de los adultos para ser verdaderamente significativa.