La situación del mercado de alquileres en Argentina se complica cada vez más, con un alarmante dato que revela que el 70% de los inquilinos se encuentra en una situación de endeudamiento. Este panorama se enmarca en un contexto económico donde el costo de vida se ha disparado, haciendo que el cumplimiento de los pagos mensuales de alquiler sea una carga pesada para muchas familias. La reciente encuesta nacional realizada por Inquilinos Agrupados subraya que el problema habitacional no puede ser analizado de forma aislada, ya que la crisis en el empleo y la erosión del poder adquisitivo han pasado a ser preocupaciones primordiales para la ciudadanía.
En los últimos años, si bien ha habido un leve repunte en la oferta de alquileres, los costos de acceder y mantener un hogar han aumentado considerablemente. No solo se deben tener en cuenta los precios del alquiler, que por sí solos ya son elevados, sino también otros gastos asociados como depósitos, garantías y costos administrativos. En la Ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, las expensas promedian alrededor de $250.000, mientras que en la provincia de Buenos Aires oscilan entre $180.000 y $250.000, lo que representa un gasto significativo para cualquier inquilino.
A pesar de la aparición de alternativas de financiamiento, como los créditos UVA, el escenario se complica debido a la caída de los ingresos y el aumento constante de los gastos cotidianos. En el último año, se otorgaron 44.000 créditos UVA en el país, sin embargo, la creciente presión sobre los bolsillos de los inquilinos dificulta la posibilidad de mantener una economía familiar equilibrada. La encuesta deja en claro que los inquilinos están atrapados en un ciclo de deudas y reajustes constantes, lo que dificulta aún más su situación financiera.
Un cambio significativo se observa en el ranking de preocupaciones de los inquilinos: por primera vez, el salario (96,4%) y el empleo (94,6%) han superado a la vivienda (94,3%). Este desplazamiento en las prioridades indica que los problemas económicos han tomado la delantera en la lista de inquietudes, reflejando una preocupante pérdida de capacidad de pago. Gervasio Muñoz, representante de Inquilinos Agrupados, ha señalado que la congelación de paritarias afecta gravemente a los trabajadores inquilinos, en un contexto donde los alquileres se incrementan de manera trimestral.
“Los salarios están alcanzando para cada vez menos en un país donde, aunque se diga que no hay inflación, los precios siguen aumentando”, destacó Muñoz, planteando así la urgencia de una intervención gubernamental que priorice el acceso a la vivienda y la protección de los derechos de los inquilinos. La falta de medidas efectivas para mejorar esta situación ha llevado a la organización a concluir que, bajo el actual gobierno, no existe un horizonte claro para revertir el escenario crítico que enfrentan los inquilinos.
El informe también revela un fenómeno preocupante: el desplazamiento forzado de inquilinos debido a la incapacidad de afrontar el alquiler. Un 17,2% de los encuestados ha tenido que mudarse, lo que refleja una tendencia creciente hacia lo que se ha denominado “desalojo económico”. Este término hace referencia a la exclusión de inquilinos por razones financieras, que reemplaza a los mecanismos formales de desalojo. En este contexto, la necesidad de regular los precios de los alquileres se presenta como un punto de partida esencial para abordar la desigualdad que afecta a miles de familias en el país.



