En el marco del juicio por la muerte de Diego Maradona, el abogado y amigo cercano Víctor Stinfale ofreció detalles impactantes sobre sus últimos encuentros con el ícono del fútbol argentino. Durante su declaración en el tribunal de San Isidro, Stinfale rememoró un episodio conmovedor que tuvo lugar apenas un mes antes del fallecimiento de Maradona. En ese momento crucial, el Diez lo convocó y le expresó: "Spiderman, necesito que me ayudes", una frase que resuena con fuerza en el contexto de los sucesos que antecedieron a su trágica muerte.
Stinfale, quien había mantenido contacto con Maradona recurrentemente entre 2019 y 2020, destacó que el exfutbolista atravesaba un periodo de profunda tristeza, motivado en gran medida por su separación de Rocío Oliva. En sus relatos, Stinfale enfatizó que notaba a Maradona en un estado emocional muy deteriorado, lo que generaba preocupación entre sus allegados. La situación se tornó aún más crítica durante la celebración de su cumpleaños número 60, donde el abogado lo encontró visiblemente afectado en el estadio de Gimnasia.
"Lo vi en una condición alarmante", expresó Stinfale, quien detalló que tras aquella reunión, se enteró de que Maradona había sido trasladado a una clínica en La Plata para realizarse estudios médicos. Fue allí donde el futbolista le pidió asistencia, justo antes de ser sometido a una cirugía para la extracción de un hematoma subdural. Este pedido de ayuda subraya la confianza que Diego tenía en Stinfale en un momento tan delicado de su vida.
Ante el llamado de su amigo, Stinfale se movilizó de inmediato para garantizar que Maradona recibiera la mejor atención posible. Contactó a distintos profesionales de la salud y se mostró decidido a encontrar a los mejores neurocirujanos del país. "Le propuse que fuéramos a la Clínica Los Arcos, donde habíamos tenido muchas vivencias juntos", añadió. Esta búsqueda de un equipo médico competente se tornó un asunto de vital importancia, dado el estado crítico en el que se encontraba Maradona.
Durante las conversaciones con el médico Leopoldo Luque, quien estaba a cargo de la intervención, Stinfale expresó su preocupación sobre las capacidades del profesional. A pesar de no conocerlo personalmente, su percepción de Luque, sumada a su inquietud por la salud de Maradona, lo llevó a cuestionar la decisión de que él realizara la operación. "No me parecía que tuviera la experiencia necesaria para operar a alguien como Diego", declaró, lo que revela el nivel de tensión y la urgencia que se vivía en esos momentos.
La situación escaló rápidamente cuando Stinfale y Luque comenzaron a discutir sobre la cirugía. El abogado insistió en la necesidad de contar con los mejores especialistas, mientras que Luque defendía su posición. El intercambio de ideas culminó en un encuentro en la clínica, donde la presión y la emoción estaban a flor de piel. Stinfale, motivado por el deseo de ayudar a su amigo, continuó insistiendo en buscar a otros profesionales hasta que finalmente logró un consenso con Luque en cuanto a la intervención.
La narrativa de Stinfale no solo pinta un retrato de los últimos días de Maradona, sino que también pone de relieve la complejidad de las relaciones personales y profesionales en torno a la salud del futbolista. A medida que se desarrolla el juicio, estas revelaciones aportan una nueva perspectiva sobre los eventos que llevaron a la muerte de una de las figuras más emblemáticas del deporte mundial. Las palabras de Maradona, llenas de vulnerabilidad, resuenan entre quienes lo conocieron, recordando la lucha del Diez no solo en el campo de juego, sino también en su vida personal.



