En el contexto del mes sagrado del ramadán, más de 2.000 millones de musulmanes alrededor del mundo participan en un ayuno que va más allá de la simple abstinencia de alimentos. Este periodo, que se caracteriza por la reflexión y el fortalecimiento espiritual, se ha visto rodeado de confusiones, especialmente en redes sociales, donde algunos 'influencers' parecen comparar esta práctica con las populares dietas de ayuno intermitente.
La principal distinción radica en que el ramadán tiene una base religiosa, mientras que el ayuno intermitente se orienta hacia objetivos de salud o estética. Durante el ramadán, la práctica del ayuno implica abstenerse de comer y beber desde el amanecer hasta el atardecer, así como evitar fumar y tener relaciones sexuales. En países como Marruecos, se implementan cambios horarios para facilitar el descanso, ya que los atracones nocturnos pueden afectar la salud de los fieles.
Los expertos advierten que, a pesar de la intención espiritual del ramadán, muchos participantes tienden a ganar peso durante este mes. Esto se debe a que la ingesta calórica puede superar las necesidades diarias, especialmente si las cenas son excesivas y ricas en azúcares y grasas. La doctora Nouhaïla Kharrat, especialista en nutrición, subraya que, aunque el ayuno puede reducir la frecuencia de las comidas, una alimentación poco controlada en las noches puede llevar a un aumento de peso en lugar de la pérdida esperada.
Por lo tanto, es fundamental que los musulmanes que practican el ramadán mantengan un equilibrio en su alimentación y se mantengan activos, evitando caer en la trampa de las comidas copiosas y poco saludables que suelen caracterizar este mes sagrado.



