El Poder Ejecutivo se encuentra monitoreando de cerca la última sesión del período extraordinario en el Senado, donde se discuten la reforma laboral y el nuevo Régimen Penal Juvenil. Esta jornada es considerada por la administración de Javier Milei como un cierre crucial de su agenda legislativa.
En las semanas previas, el oficialismo ha logrado avanzar con varios proyectos significativos, y ahora se enfoca en culminar el ciclo con dos reformas que considera fundamentales. La reforma laboral tiene como objetivo modificar la legislación actual para reducir los conflictos judiciales y facilitar la contratación formal en el ámbito laboral.
Por su parte, el nuevo Régimen Penal Juvenil busca cambiar el actual sistema y bajar la edad de imputabilidad de 16 a 14 años para ciertos delitos. Desde el Ejecutivo argumentan que la normativa vigente ya no responde a las necesidades actuales y que esta modificación se alinea con estándares internacionales.
Mientras se desarrollan las discusiones en el Senado, el Gobierno también está atento a las protestas organizadas en las cercanías del Congreso por sindicatos, movimientos sociales y agrupaciones de izquierda que se oponen a las reformas. Un fuerte operativo de seguridad ha sido implementado para garantizar el normal funcionamiento del Congreso y evitar bloqueos que puedan afectar el acceso a la Ciudad.
El oficialismo prevé estas manifestaciones como parte del clima de tensión que suele acompañar debates legislativos de esta envergadura. A pesar de las protestas, en Balcarce 50 se muestran optimistas respecto a la aprobación de los proyectos, gracias a los acuerdos logrados con bloques aliados a lo largo de las últimas semanas.



