El mes de marzo siempre trae consigo un cambio significativo en la dinámica política y social del país. Para Javier Milei, el inicio de las sesiones ordinarias representa un momento crucial en su gestión. Después de un verano lleno de logros legislativos y la aprobación de reformas importantes, se enfrenta a un nuevo escenario donde la evaluación de su gobierno dependerá más de la realidad social que de los éxitos en el Congreso. A pesar de contar con una oposición debilitada y aliados fortalecidos, el desafío será enfrentar un contexto económico que podría poner en aprietos sus planes.

La Libertad Avanza se presenta en este marzo con motivos para celebrar, ya que ha logrado establecer una sólida red de apoyos, algo que parecía inalcanzable hace un año. En la Casa Rosada, se mencionan grandes expectativas para el 2026, el cual se prevé como un año de reformas sin precedentes. Las autoridades planean implementar una serie de proyectos que van desde cambios en el sistema tributario hasta reformas en el ámbito penal y electoral, con la intención de avanzar rápidamente antes de que las elecciones compliquen los acuerdos necesarios.

Sin embargo, el presidente Milei es consciente de que la velocidad de las reformas puede generar una reacción negativa en una sociedad que aún no percibe las mejoras prometidas. Con una inflación elevada, un consumo en declive y tensiones sociales palpables, el Gobierno enfrenta un reto considerable. El discurso que dará el 1° de marzo buscará no solo reafirmar su compromiso con las reformas, sino también gestionar las expectativas de la población y mantener la confianza de los mercados y los sectores productivos, conscientes de que el capital político obtenido podría desvanecerse rápidamente si la situación económica no mejora.