En un acto de descontento significativo, familias, terapeutas y educadores se congregaron el pasado viernes frente a la Agencia para la Administración del Cuidado de la Salud en Doral, Florida, para manifestar su preocupación por los cambios implementados en Medicaid que afectan a los niños diagnosticados con autismo. Los asistentes denunciaron que las modificaciones en la cobertura de la terapia ABA (Análisis de Comportamiento Aplicado) están provocando que muchos menores queden sin acceso a tratamientos fundamentales que consideran esenciales para su desarrollo. Esta situación ha generado una creciente sensación de urgencia y frustración entre las familias que dependen de estos servicios para garantizar el bienestar de sus hijos.
Los cambios en Medicaid, que entraron en vigencia en febrero del año pasado, fueron presentados por el estado como una medida para aumentar la supervisión y mejorar la coordinación de servicios, al tiempo que se combate el fraude en el sistema. Sin embargo, la realidad en el terreno muestra un panorama diferente. Las familias y profesionales de la salud sostienen que la nueva estructura ha llevado a un desmejoramiento en la atención, con listas de espera que se alargan y una reducción en la cantidad de terapeutas disponibles para atender a los niños. Este efecto dominó ha generado un impacto negativo en la calidad de vida de los menores, que dependen de la continuidad de sus tratamientos.
La manifestación fue organizada por la ABA Providers Advocacy Alliance, y reunió a decenas de personas que compartieron sus historias y sus inquietudes en torno a la crisis de atención. Entre los testimonios más conmovedores se encuentra el de Delaney, una adolescente de 14 años que, tras haber estado bajo el cuidado de la misma terapeuta durante una década, ahora se enfrenta a la interrupción de su tratamiento. Su terapeuta, Isbel Fonte, expresó su angustia al afirmar que la falta de atención está condenando a Delaney a una vida de aislamiento y limitaciones. Según Fonte, los efectos de esta interrupción son devastadores y pueden afectar irreversiblemente el desarrollo de la niña.
Elizabeth Cedeño, madre de una pequeña con autismo, compartió su experiencia personal con el sistema y cómo ha tenido que lidiar con múltiples obstáculos. Cedeño relató que su hija sufrió un accidente grave el año pasado y, en un momento crítico de su recuperación, también perdió su terapeuta, lo que incrementó la carga emocional y física que enfrentan como familia. Su testimonio resuena con el de muchos otros padres que se sienten atrapados en un sistema que parece fallar en proporcionar el apoyo necesario para sus hijos.
Osmany Estévez, padre de un niño de nueve años no verbal, también manifestó su preocupación por la falta de recursos. Estévez explicó que su hijo necesita apoyo constante para poder asistir a la escuela, y sin la intervención adecuada, su capacidad para integrarse y aprender se ve gravemente comprometida. La lucha de estos padres pone de relieve la necesidad urgente de una revisión en las políticas de salud que afectan a los niños con autismo y otras condiciones del desarrollo.
Desde el ámbito educativo, la maestra Milagros Gil advirtió sobre el retroceso en el aprendizaje de sus alumnos, quienes habían logrado avances significativos en su desarrollo personal y académico. Gil describió cómo algunos de sus estudiantes, que anteriormente comenzaron a comunicarse, ahora están perdiendo habilidades que habían desarrollado durante años. Esta situación refleja no solo una crisis de atención, sino también una falta de consideración hacia las necesidades de estos niños en el sistema educativo.
La justificación oficial por parte de las autoridades de salud ha sido que los cambios buscan mejorar el sistema de atención, pero desde la perspectiva de las familias y profesionales, la realidad es opuesta. La protesta del viernes es solo una de las manifestaciones de un creciente descontento que podría llevar a un cambio en la política pública si las autoridades no toman medidas efectivas para abordar las preocupaciones de quienes más lo necesitan. La situación actual exige una respuesta inmediata y efectiva para garantizar que todos los niños con autismo tengan acceso a las terapias necesarias para su desarrollo y bienestar.



