Cada 10 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Suicidio, una fecha que busca reforzar la importancia de la salud mental y de las herramientas para prevenir las muertes por esta causa. En México, se estima que 8.709 personas fallecieron por suicidio en 2025, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El grupo de entre 15 y 29 años fue el más afectado, con una tasa de 10,2 suicidios por cada 100.000 personas. El fenómeno también impacta a los entornos cercanos: familiares y amigos pueden no saber cómo reaccionar cuando alguien expresa pensamientos suicidas o manifiesta que ya no quiere vivir.
Ante una situación de este tipo, los especialistas recomiendan tomar las palabras de la persona en serio. No se debe interpretar su planteo como una simple llamada de atención, una exageración o una forma de manipulación. Ignorar frases como “ya no quiero vivir” puede profundizar su aislamiento.
Hablar de manera directa sobre el suicidio, escuchar sin juzgar y facilitar el acceso a ayuda profesional son acciones fundamentales para acompañar a quien atraviesa una crisis. La conversación puede resultar difícil, pero prestar atención a lo que la persona expresa y buscar apoyo especializado permite actuar frente a la ideación suicida antes de que se convierta en un acto.



