En un caso que ha conmocionado a la provincia de Tucumán, la Justicia ha dictado la prisión preventiva por un mes para Carlos Luciano Nieva, un taxista de 34 años, tras ser denunciado por su expareja. La decisión judicial se fundamenta en una serie de episodios de violencia y amenazas que se han desarrollado entre febrero y mayo de este año, en la localidad de Concepción. Este suceso ha cobrado especial relevancia tras la difusión de un video en el que se observa al acusado agrediendo el vehículo donde se encontraba la mujer junto a su hermana y un grupo de amigas.
Las autoridades judiciales informaron que Nieva enfrenta un total de 25 cargos, que incluyen amenazas simples, amenazas coactivas y desobediencia a una orden de restricción de acercamiento. Esta orden fue emitida el 10 de febrero por la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual I del Centro Judicial de Concepción, y tenía como objetivo proteger a la víctima y a su círculo cercano, que incluye a su hermana y amigas. El contexto de estas acusaciones revela un patrón de hostigamiento que ha perdurado en el tiempo y que ha escalado de manera alarmante.
Durante la audiencia celebrada el pasado viernes, el auxiliar de fiscal Fernando Sale expuso detalladamente cada uno de los incidentes denunciados y presentó contundentes pruebas, que incluyen grabaciones de video, fotografías de daños en el vehículo familiar de la víctima y un informe médico forense que certifica que el acusado posee plena capacidad mental. Este conjunto de evidencias refuerza la gravedad de la situación y la necesidad de protección para la denunciante y su entorno.
La investigación ha revelado que Nieva utilizó múltiples líneas telefónicas y perfiles de WhatsApp para hostigar a su expareja y a sus allegados, a pesar de haber sido notificado de la prohibición de acercamiento impuesta por la Justicia. Las amenazas que se le atribuyen son explícitas y alarmantes, con declaraciones como “Te voy a hacer p... donde te vea” y “Te juro te dejo en una bolsa”. Este tipo de comportamiento no solo refleja una falta de respeto por las decisiones judiciales, sino también una clara intención de intimidar y generar miedo en la víctima.
El último episodio de hostigamiento ocurrió el domingo a las 3 de la madrugada, cuando Nieva se encontraba esperando en una esquina y, al avistar a su expareja y sus acompañantes, corrió hacia ellas. Las jóvenes, al verse amenazadas, lograron refugiarse en una camioneta familiar, pero el acusado no se detuvo y golpeó el parabrisas del vehículo mientras profería amenazas. La situación se tornó más peligrosa cuando se subió al capó del auto mientras este avanzaba, lo que obligó a la intervención de transeúntes para detener la agresión.
Es importante destacar que la víctima ha declarado que estos episodios de violencia no son recientes, sino que forman parte de un ciclo de acoso que se ha mantenido durante más de diez años. A través de sus redes sociales, ha compartido videos y audios que documentan el hostigamiento, así como relatos sobre cómo su expareja la sigue, la intimida desde la calle y le deja notas perturbadoras. Esta situación revela no solo la vulnerabilidad de las mujeres frente a la violencia machista, sino también la necesidad urgente de una respuesta efectiva por parte de las autoridades.
La fiscalía, al evaluar la gravedad de los hechos y la reiteración de los mismos, solicitó una prisión preventiva de seis meses, aduciendo que, en caso de condena, la pena podría ser severa. La decisión del tribunal de otorgar la prisión preventiva por un mes refleja el reconocimiento de la urgencia de proteger a la víctima y de tomar medidas enérgicas contra la violencia de género, un fenómeno que sigue siendo un grave problema en la sociedad argentina. La comunidad espera que este caso sirva como un llamado de atención sobre la importancia de abordar y erradicar la violencia en todas sus formas.



