El uso de bebidas energéticas antes de realizar actividad física se ha vuelto habitual entre deportistas de diversas edades que buscan maximizar su rendimiento. La creciente popularidad de estas bebidas se debe a su fácil disponibilidad y a la promesa de incrementar tanto la energía como la concentración durante entrenamientos y competencias. Sin embargo, los expertos advierten sobre los riesgos y efectos adversos que pueden surgir de su consumo, especialmente si no se evalúan las dosis adecuadas y las condiciones de salud individuales.
Elizabeth Traxler, nutricionista del hospital universitario University Hospitals, sostiene que estas bebidas pueden ofrecer mejoras en el rendimiento deportivo si se ingieren entre 10 y 60 minutos antes de la actividad física. La cafeína, su ingrediente principal, puede potenciar la fuerza, la velocidad y la resistencia en ejercicios de corta duración. No obstante, el exceso en su consumo se asocia con problemas de salud como trastornos cardiovasculares, ansiedad, insomnio y aumento de la presión arterial. Otros ingredientes presentes, como electrolitos, azúcares, vitaminas del complejo B, ginseng, taurina y carnitina, aportan beneficios limitados y pueden resultar perjudiciales en dosis elevadas.
Investigaciones recientes publicadas en el Journal of Applied Physiology indican que los efectos de las bebidas energéticas pueden variar considerablemente entre individuos y según el tipo de ejercicio. Aunque un alto contenido de azúcar puede ofrecer un impulso energético inmediato, su consumo excesivo puede contribuir al incremento de la obesidad y a enfermedades crónicas. La cafeína ha sido objeto de numerosos estudios, destacándose por su capacidad para mejorar el estado de alerta y la resistencia, pero en algunas bebidas, su concentración puede exceder la dosis recomendada, elevando el riesgo de taquicardia y trastornos del sueño. Por otro lado, aunque los electrolitos son fundamentales para reponer sales perdidas durante la sudoración, no siempre se encuentran en proporciones adecuadas. Es esencial tener en cuenta que el consumo excesivo de estas bebidas puede acarrear efectos negativos como nerviosismo, alteraciones del sueño y problemas digestivos, y se recomienda que los menores de 12 años eviten la cafeína, mientras que los adolescentes no deben superar los 100 miligramos diarios.



