Una intensa ola de calor está afectando al oeste de Estados Unidos, alcanzando temperaturas sin precedentes para el mes de marzo y poniendo en alerta a más de 40 millones de personas en estados como California, Arizona y Nevada. Desde el 18 de marzo de 2026, las temperaturas han superado los registros habituales, obligando a las autoridades meteorológicas a emitir advertencias y recomendaciones para mitigar los riesgos asociados a esta situación climática extrema.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) informó que el Valle de Coachella, en California, ha sido uno de los puntos más críticos, con temperaturas que alcanzaron los 42,2 °C (108 °F) el miércoles pasado. Este registro empata con el récord histórico para marzo en Estados Unidos, previamente establecido en Rio Grande City, Texas, en 1954. Los efectos de esta ola de calor han sido amplios, con múltiples ciudades del suroeste registrando nuevos máximos tanto diarios como mensuales, superando los 40 °C (104 °F) en varias ocasiones.
La ola de calor se produce en un contexto de alta presión atmosférica que ha permanecido sobre el suroeste del país, favoreciendo temperaturas superiores en un rango de 5 a 15 grados sobre el promedio estacional. Este fenómeno se agrava por un invierno con escasas nevadas, lo que incrementa el riesgo de sequías e incendios forestales en los próximos meses, un escenario preocupante para la región. Las altas temperaturas han llevado a un llamado de atención por parte de las autoridades, que instan a la población a tomar precauciones adecuadas.
Durante la semana del 17 al 21 de marzo, diversas ciudades de California han reportado temperaturas récord. En el aeropuerto de Bob Hope (Burbank), se registró un máximo de 36,1 °C (97 °F), mientras que Santa Maria alcanzó 32,2 °C (90 °F), y Sandberg llegó a 28,9 °C (84 °F). En el interior del estado, localidades como Palmdale y Lancaster también rompieron sus récords mensuales al marcar 35 °C (95 °F), mientras que Paso Robles igualó su registro con la misma temperatura.
En Long Beach, se superó el récord establecido en 1960 al alcanzar los 32,8 °C (91 °F). En el desierto, Indio y Thermal registraron 41,7 °C (107 °F), y se prevé que Palm Springs podría alcanzar hasta 43,3 °C (110 °F), temperaturas que generalmente se observan en junio. En Arizona, Phoenix también contribuyó al récord de calor, alcanzando un nuevo máximo para marzo de 40,6 °C (105 °F), de acuerdo con datos del NWS. Este evento ha llevado a más de 60 localidades del suroeste a superar sus récords históricos durante este episodio de calor extremo.
Los expertos de la NOAA y el NWS han atribuido la intensidad de estas temperaturas a un sistema de alta presión que actúa como un bloque, impidiendo el desplazamiento del aire caliente y favoreciendo el calentamiento adiabático cercano a la superficie. La persistencia de este patrón es inusual para el mes de marzo en la región, lo que genera inquietud sobre el impacto que tendrá en el clima de los próximos meses.
Las proyecciones del Centro de Predicción Climática del NWS sugieren que las temperaturas en el oeste de EE.UU. permanecerán por encima de la media durante al menos las primeras semanas de abril, lo que plantea desafíos adicionales para la salud pública y la gestión de recursos hídricos en un contexto ya de por sí complicado. La combinación de altas temperaturas y un invierno seco puede tener graves repercusiones para el medio ambiente y la población en general, subrayando la necesidad urgente de estrategias efectivas para afrontar estos fenómenos climáticos en el futuro.



