Lucía Rivera ha regresado a España tras una exitosa experiencia en Australia, donde buscó impulsar su carrera como modelo internacional. Su viaje, que comenzó a mediados de febrero, coincidió con un momento familiar significativo, ya que compartió momentos con su padre y la nueva pareja de este, Tamara Gorro. Sin embargo, a su regreso, la joven ha levantado sospechas sobre el estado de su relación con Fernando Wagner, un broker inmobiliario de Mallorca con quien mantuvo una discreta relación desde el verano de 2024.

En su regreso, Lucía fue vista acompañada de su madre, la reconocida actriz Blanca Romero, durante la segunda edición del Elle X Lactourea Skin Festival, un evento celebrado en Madrid que reunió a varias figuras públicas y sus hijos. Lucía deslumbró en la alfombra roja con un atuendo completamente rojo, alineándose con el dresscode del evento y atrayendo la atención tanto de los medios como del público presente. Durante la ocasión, la modelo se mostró entusiasmada con su experiencia en Australia, sin embargo, sus declaraciones generaron inquietud sobre su relación amorosa.

Al ser interrogada sobre su vida personal, Lucía optó por no profundizar en el tema, especialmente cuando se le preguntó sobre el romance de su madre. Con una respuesta evasiva, insinuó que podría estar soltera: "No voy a hablar de la vida privada de mi madre. No hablo de la mía, te voy a hablar de la de mi madre. No. Yo siempre feliz, sí, sí". Esta falta de claridad en sus palabras hizo que sus seguidores y medios de comunicación comenzaran a especular sobre una posible separación de Wagner, algo que ella no confirmó ni desmintió.

A pesar de las dudas sobre su vida amorosa, Lucía se mostró optimista y centrada en su carrera. "Estoy muy contenta, acabo de llegar de Australia y me quiero ir ya otra vez, la verdad", comentó, dejando claro su deseo de continuar trabajando en el extranjero. La modelo también mencionó que su experiencia en Australia no solo la enriqueció profesionalmente, sino que también le brindó un bronceado que la hace lucir radiante al regresar a su país. Además, expresó su naturaleza trabajadora, describiéndose como "workaholic" y admitiendo que le resulta difícil rechazar proyectos.

Lucía también reflexionó sobre el valor de mantener fuertes lazos familiares. Aseguró que ha tenido que aprender a cuidar mejor de sus seres queridos, un desafío que ha encontrado complicado en medio de su apretada agenda. "Este trabajo es una montaña rusa", confesó, enfatizando la inestabilidad que a menudo acompaña a su carrera en la moda. Sin embargo, su determinación por equilibrar su vida personal y profesional es evidente, y parece que está dispuesta a afrontar los retos que se presenten.

Por otro lado, la relación con su madre, Blanca Romero, se ha convertido en un pilar fundamental en su vida. Lucía elogió la fortaleza de su madre, describiéndola como una mujer que no se deja influir por las opiniones ajenas. Esta admiración por Blanca refleja el deseo de Lucía de aprender a ser más resiliente y menos sensible ante las críticas. "Cada año que cumplo, cada vez me importa menos lo que opinen", afirmó, mostrando una clara evolución personal y profesional.

En resumen, el regreso de Lucía Rivera a España no solo marca el final de una etapa en Australia, sino que también abre un nuevo capítulo lleno de incertidumbres en su vida personal. Mientras ella se enfoca en su carrera y las oportunidades que se avecinan, la situación con Fernando Wagner queda en suspenso, dejando a sus seguidores a la espera de más novedades sobre su vida amorosa y profesional.