La práctica conocida como 'looksmaxxing', que anteriormente se limitaba a espacios marginales en internet, ha ganado protagonismo en el debate social en Estados Unidos, especialmente entre los hombres jóvenes. Este fenómeno refleja un deseo creciente de modificar la apariencia física para alinearse con exigentes estándares de belleza.

Expertos en psicología han señalado las implicaciones psicológicas y sociales de esta tendencia. Un estudio revela que el 18% de los hombres siente la presión de mantener una buena imagen, y un 12% ha destinado recursos económicos a intervenciones estéticas en la última década. Además, un 18% admitió que las redes sociales influyen en sus decisiones de compra de productos de belleza, destacando la importancia de plataformas como TikTok en este ámbito.

La cultura del 'looksmaxxing' abarca desde rutinas de cuidado personal hasta métodos más extremos, como la cirugía estética y prácticas peligrosas como el 'bone smashing', que implica golpear la cara con diversos objetos con la esperanza de modificar su estructura ósea. Influencers como Karim Shami han popularizado estas prácticas, mientras que los foros digitales establecen estándares de belleza basados en medidas y proporciones físicas. Este fenómeno ha reconfigurado la percepción de la belleza masculina, tradicionalmente atribuida a las mujeres, generando una nueva dimensión en la autoestima masculina.