En un reciente fallo emitido por el Juzgado en lo Contencioso Administrativo n.° 2 de Mar del Plata, se ha ordenado a la Provincia de Buenos Aires a indemnizar a una mujer que sufrió un profundo malestar tras el secuestro indebido de su automóvil. La resolución pone de relieve la responsabilidad del Estado en el funcionamiento inadecuado de los sistemas de registro tanto policial como judicial, lo que provocó un gravísimo perjuicio a la afectada. Este caso no solo pone en tela de juicio la eficacia de los procedimientos administrativos, sino que también pone de manifiesto las dificultades que enfrentan los ciudadanos al confiar en la correcta gestión de la información pública.
La historia comienza en septiembre de 2020, cuando la mujer adquirió un Fiat Uno, siguiendo todos los pasos legales necesarios, incluyendo la verificación policial y la transferencia de dominio. Sin embargo, el 10 de diciembre de ese mismo año, sufrió un accidente en Mar del Plata y, para su sorpresa, un oficial de policía le comunicó que su vehículo estaba involucrado en un pedido de secuestro activo, emitido por una fiscalía del conurbano bonaerense. Esta situación inesperada llevó a la mujer a ser trasladada a la comisaría y a enfrentar una angustiante experiencia que culminaría en la apertura de una causa penal por encubrimiento.
Aunque la mujer fue liberada el mismo día, su automóvil quedó retenido en un depósito municipal, lo que desencadenó una serie de eventos que la llevaron a buscar respuestas. En un intento de esclarecer la situación, se comunicó con la anterior propietaria del vehículo, quien le informó que había sido víctima de un robo a mano armada en enero de 2020. Tras la recuperación del Fiat, este fue formalmente entregado bajo la supervisión de la fiscalía, pero sorprendentemente, el pedido de secuestro nunca fue dado de baja en los registros, lo que generó la confusión y el sufrimiento para la nueva dueña.
El fallo judicial analizó exhaustivamente la trayectoria del vehículo desde el robo hasta el accidente en Mar del Plata. Se destacó que la falta de actualización en el registro de secuestros permitió que se ejecutara una medida que carecía de fundamento legal, afectando gravemente a la mujer que adquirió el auto de buena fe. La sentencia subraya que a pesar de que la orden de secuestro había sido levantada, el error administrativo del Estado fue el causante de una situación que debería haberse evitado.
Durante el proceso judicial, la provincia intentó defender su posición argumentando que no se había demostrado una prestación ineficiente del servicio judicial o policial. Sin embargo, el juzgado constató que el sistema había fallado al no eliminar el pedido de secuestro tras la recuperación del vehículo, lo que tuvo consecuencias directas para la reclamante. Este tipo de negligencia pone en evidencia la fragilidad de los sistemas de registro que deben garantizar la seguridad y los derechos de los ciudadanos.
La resolución del juzgado establece que, como consecuencia de la omisión del Estado, la mujer estuvo casi cuatro meses sin su vehículo, lo que implicó que tuviera que afrontar gastos adicionales en traslados y la contratación de un abogado, además de múltiples trámites administrativos. Este fallo no solo representa una compensación económica, sino también un reconocimiento del sufrimiento causado por un sistema que falló en su deber de protección y garantía de derechos.
Finalmente, esta situación pone de relieve la necesidad de una revisión profunda de los procesos administrativos relacionados con el registro de vehículos y el manejo de información pública. La confianza de los ciudadanos en las instituciones debe ser restaurada, y para ello, es imperativo que se implementen mejoras significativas en los sistemas de control y actualización de datos. Este caso, que podría parecer aislado, es un claro ejemplo de cómo fallas en el sistema pueden tener repercusiones devastadoras en la vida de las personas.


